Conforme avanza el calendario del Mundial en México, nos dicen que los partidos que se juegan en nuestro país están dando más experiencias que trascienden lo deportivo. Ejemplo de esto lo han dado las madres buscadoras, quienes ya desde el silbatazo inaugural en CDMX lograron ingresar hasta el estacionamiento del Estadio Azteca, donde externaron su dolor y desesperación por no saber nada del paradero de sus hijos. La historia se repitió este domingo en Monterrey, ahí donde las selecciones de Suecia y Túnez hicieron rodar el balón, las madres colocaron las fotografías de decenas de víctimas de desaparición forzada. El momento más sensible ocurrió cuando varios aficionados del equipo europeo no sólo no ignoraron la protesta —como suele ocurrir en la fiesta deportiva—, en un acto de empatía se acercaron a las madres para darles un abrazo, también en reconocimiento a la lucha que han llevado, en algunos casos, sin el debido acompañamiento. Nos dicen que las imágenes, que se volvieron parte del Lado B del Mundial, han puesto en relieve cómo en los eventos masivos y de alcance internacional, aun cuando sus enfoques sean distintos, también tienen cabida los gestos de solidaridad con las causas sociales.

Atribuye zarina avances antinarco a la cooperación

