Tremenda perorata, según unos, o choro mareador, definieron otros en las benditas redes, el mensaje que ayer se aventó el senador morenista Enrique Inzunza para decir que no soltará el escaño por el que actualmente sigue cobrando —a pesar de múltiples faltas que le han señalado algunos de sus pares en el Senado— y para descartarse como posible aspirante al gobierno de Sinaloa. El legislador a quien la Justicia de Estados Unidos requirió en extradición para enjuiciarlo por presuntos nexos con el crimen organizado, informó ayer que no soltará el cargo sino hasta dentro de cuatro años. “Fui electo senador de la República por el voto de cerca de 700 mil sinaloenses, quienes me confirieron la responsabilidad de representarlos en la máxima tribuna parlamentaria de la nación para el periodo 2024-2030… Ésa es la responsabilidad que me otorgaron las y los sinaloenses, y la honraré, como hasta hoy, con puntualidad, compromiso y decoro, hasta su término en 2030”, anotó en la parte sustancial de un largo mensaje en el que hizo un repaso por su propia vida de manera muy elogiosa. Tanto que si hubiera tenido más tiempo habría escrito una hagiografía de sí mismo, nos comentan. ¡Cómo son!


