Luego de tres semanas de marchas y bloqueos en la capital del país, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) desmontó el plantón instalado en calles del Centro Histórico de la Ciudad de México y abrió otro tramo de su conflicto con el Gobierno federal. El retiro dejó libres vialidades próximas al Zócalo, pero el magisterio disidente rechazó leer la decisión como una derrota.
Lejos de cerrar la jornada nacional de lucha, sus dirigentes colocaron el levantamiento como una pausa táctica. Filiberto Frausto Orozco, de la sección 34 de Zacatecas, sostuvo que el movimiento entra en una fase interna para ordenar fuerzas y sostener las exigencias que dieron origen a la protesta, entre ellas la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007.
Antes de levantar el plantón, representantes de Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Ciudad de México y Zacatecas rechazaron la idea de un repliegue sin saldo político. Pedro Hernández, de la sección 9, marcó el tono del mensaje. “Vamos a una etapa de reorganización y de unidad, porque no hemos aceptado migajas y no nos hemos rendido. Y volveremos con más fuerza”.
Durante el mitin frente a su sede nacional, Yenny Pérez, secretaria de la sección 22 de Oaxaca, lamentó el resultado de esta jornada de protestas. “Sí rodó el balón, lo hizo con heridas abiertas, con sangre, con desaparecidos, y con un magisterio que siente una traición de su propio gobierno”.
La representante de Oaxaca respondió a quienes critican la decisión de llevar a cabo estas protestas durante la justa internacional de futbol: “Nos dijeron que quienes se manifestaran en esta coyuntura mundialista era porque no queremos que le vaya bien a México, pero le decimos al Gobierno federal que la CNTE sí quiere que le vaya bien”.
Para la dirigencia, el punto central no cambió con la salida de sus bases de las calles de Belisario Domínguez, Donceles, Cuba y 5 de Mayo. La CNTE mantiene su exigencia de una reunión directa con la Presidenta Claudia Sheinbaum y con la Comisión Nacional Única de Negociación. Isael González, de la Sección 7 de Chiapas, advirtió que cerrar el diálogo “sería un grave error”.
Más allá del retiro físico, la disputa quedó marcada por acusaciones sobre represión y criminalización. Frausto pidió frenar la “denostación y persecución política” contra docentes y líderes del movimiento. La coordinación magisterial también repudió agresiones contra integrantes de Guerrero.
Con el desmontaje del plantón creció otra discusión. El titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado, negó que los 800 millones de pesos citados en versiones periodísticas correspondan a un pago por la salida de la CNTE. Aseguró que esos recursos forman parte de una bolsa para rezago educativo en Chiapas, Oaxaca y Guerrero.
Bajo esa explicación, el dinero cubrirá plazas, horas de clase, reacomodos y jubilaciones, a partir de diagnósticos estatales. “Donde hacen falta maestros se crean plazas, donde hacen falta horas se crean horas, para atender el rezago educativo”, dijo. El funcionario añadió que la autoridad atiende incidencias en 200 mil escuelas donde laboran más de un millón de docentes.
Otra respuesta oficial llegará hasta agosto, cuando el Gobierno federal prevé iniciar la consulta “escuela por escuela” para conocer necesidades del magisterio. Sheinbaum adelantó que la Secretaría de Gobernación y la SEP darán los detalles del ejercicio, mientras la CNTE insiste en negociación directa y el cumplimiento de sus demandas centrales.



