Roberto Lazzeri Montaño arribó ayer a Washington, Distrito de Columbia, para asumir la conducción de la Embajada de México en Estados Unidos, una representación clave para la relación bilateral por el peso de la agenda migratoria, comercial y diplomática entre ambos países.
Su llegada abre una etapa diplomática en medio de una relación marcada por asuntos de alto impacto para México y EU, entre ellos migración, seguridad, comercio regional, inversiones, cruces fronterizos y cooperación institucional.
- El Tip: La presidenta Sheinbaum propuso a Lazzeri para el cargo desde abril pasado. Estados Unidos otorgó el beneplácito para el puesto en sustitución de Esteban Moctezuma.
La sede mexicana informó que el nuevo embajador inicia funciones con una agenda centrada en la atención a connacionales, el vínculo económico de América del Norte y el diálogo con el gobierno estadounidense. En un mensaje público, la embajada aseguró que busca “construir acuerdos que sirvan a ambos países”.

Niegan que haya excepción a las reglas
Antes de este encargo, Lazzeri Montaño encabezó Nacional Financiera y el Banco Nacional de Comercio Exterior, instituciones de banca de desarrollo vinculadas con financiamiento productivo, apoyo empresarial y promoción económica.
También ocupó cargos en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), donde tuvo responsabilidades en áreas relacionadas con captación, deuda pública y financiamiento del sector gubernamental.
De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), el nombramiento de Lazzeri Montaño formó parte de las propuestas enviadas al Senado para ratificación, junto con otros cargos diplomáticos definidos por el Ejecutivo federal.
Posteriormente, la Comisión Permanente del Congreso ratificó al funcionario el 10 de junio, con lo cual quedó habilitado para representar al país ante la administración estadounidense desde Washington.
Durante su comparecencia, Lazzeri Montaño colocó la soberanía como eje de su gestión en Washington y defendió una relación bilateral basada en “cooperación sin subordinación”. Sostuvo que el T-MEC tendrá un lugar central en su agenda, al considerar que “constituye una prioridad de seguridad económica nacional”.

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