Nos cuentan que el cierre del primer periodo de sesiones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sirvió para que se enviaran varios mensajes hacia el interior del propio pleno, en el que, durante los debates que tuvieron ahí ligar, no pocas veces salieron a relucir desde gestos de desaprobación hasta abiertas rispideces entre ministros —las cuales terminaron dando de qué hablar y no siempre para bien— del máximo tribunal constitucional. En distintas intervenciones, nos dicen, predominó un llamado a la reconciliación, al respeto entre pares y a privilegiar el diálogo institucional. Uno de los mensajes que mejor se escuchó fue el del ministro Giovanni Figueroa, quien recordó que la justicia constitucional sólo puede construirse con deliberación colegiada. Afirmó que “la verdadera defensa de los derechos humanos es producto del trabajo deliberativo y colegiado, no de la imposición”. Un cierre que pareció apostar por la unidad de la nueva integración de la Corte.

• La tarea de explicar

