La Comisión Nacional del Agua (Conagua) destinará cerca de 200 millones de pesos en 2026 para modernizar la infraestructura hidroagrícola de Morelos, donde hasta 40 por ciento del recurso se pierde antes de llegar a las parcelas. El programa incluye obras en 16 kilómetros de canales, presas derivadoras, sistemas de medición y tecnología para 427 hectáreas.
Para este programa, el presupuesto sexenal asciende a mil 260 millones de pesos. Del monto de este año, entre 60 y 62 millones se destinarán a intervenciones parcelarias y el resto cubrirá conservación, limpieza, conducción y unidades de riego.
- El Dato: En la fase inicial se intervienen 22 hectáreas de dos parcelas demostrativas, que servirán de modelo para incentivar su réplica en otras zonas de la entidad.
El esquema forma parte de un programa federal de tecnificación parcelaria con alcance nacional. Las parcelas demostrativas instaladas en Morelos permitirán mostrar sus resultados a productores de otras regiones del país y promover la adopción de tecnologías que reduzcan pérdidas, optimicen el uso del agua y mejoren el rendimiento agrícola.

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Mauricio Vieira Jacuinde, director de Infraestructura Hidroagrícola de Conagua en la entidad, explicó que las filtraciones constituyen la causa principal: “El agua se pierde desde la fuente, desde que la tomamos del río hasta que llega a la parcela. Se puede perder hasta un 40 por ciento”.
En Morelos existen 28 mil hectáreas bajo riego. La dependencia proyecta tecnificar 450 cada año para recuperar caudales y destinarlos a otros usos, entre ellos el consumo humano. “Si ahorramos al año un millón de metros cúbicos, es suficiente para dotar a muchas personas de agua”, concluyó Vieira Jacuinde.
- 427 hectáreas donde se aplicará este programa
Cuatro asociaciones civiles administran la infraestructura concesionada, coordinan tandeos y distribuyen dotaciones. Un centro de monitoreo registrará cuánto recibe cada agrupación, contrastará los volúmenes con los títulos autorizados y calculará los ahorros.
En el módulo Las Fuentes, Conagua rehabilitará 2.8 kilómetros de canales y entubará 330 metros deteriorados. Incluye 44 hectáreas con multicompuertas y goteo, mejoras en tres pequeñas presas y dispositivos para cuantificar las entregas.
Para la zona del río Apatlaco, el organismo intervendrá 1.45 kilómetros y dará mantenimiento a una presa derivadora. En el módulo del río Chalma revestirá 3.35 kilómetros y tecnificará 36 hectáreas del campo Las Maravillas, en Mazatepec.
El proyecto del río Cuautla concentrará trabajos en 4.65 kilómetros, con concreto, mampostería y tubería. La cartera incorpora 115 hectáreas con goteo, tres presas y dos estructuras para medir el caudal.
También el módulo Agua Siglo 21 recibirá recursos para modernizar 3.54 kilómetros. En el campo El Huacal, el plan abarca 232 hectáreas con multicompuertas, dos presas y tres puntos de control. La primera fase estatal sumará siete medidores de 77 instalaciones previstas.
Vieira Jacuinde señaló que el deterioro acumulado provoca filtraciones en trayectos de uno, cinco o hasta 10 kilómetros. Aunque la evaporación también reduce el volumen disponible, identificó las fugas hacia el subsuelo como el principal problema.
Otro componente sustituirá el suministro tradicional por mecanismos que colocan una dosis específica cerca de la raíz. En una parcela demostrativa, Conagua instaló goteo subterráneo, método que evita la exposición directa al sol y proporciona sólo la cantidad requerida por cada cultivo.
La red también permite aplicar fertilizantes convencionales y certificados con mayor precisión. “Se hace un depósito más exacto de la cantidad, directamente adonde la plan|ta lo necesita”, dijo Vieira Jacuinde. Este procedimiento puede reducir el gasto al evitar insumos en zonas innecesarias.
Según el director, la tecnificación puede elevar la producción entre 20 y 50 por ciento. Los usuarios deben cambiar filtros y vigilar con mayor cuidado las parcelas. La mayoría de los beneficiarios son pequeños productores, con un promedio de 1.8 hectáreas por persona.
Rogelio Tejeda Pliego, presidente de la Asociación Civil Campo Cepa Viejo, señaló que el sistema ayuda a regular la humedad y evitar derrames. Algunos regadores abren las tomas y dejan el lugar, práctica que provoca encharcamientos, maleza y desperdicio en temporada seca.
“Debe hacerse un riego en las parcelas más moderno y más aprovechable”, expresó. Las plantas no necesitan suministro permanente, sino dosis de acuerdo con cada etapa de desarrollo. El exceso de humedad puede perjudicar las cosechas, mientras una aplicación controlada favorece mejores rendimientos.
Respecto de la caña de azúcar, calculó que una parcela puede producir entre 10 y 15 toneladas por cada mil metros cuadrados. También reportó una caída en el precio de la cosecha reciente, al pasar de mil 400 a 900 pesos por tonelada. “Hubo una baja muy fuerte, muy drástica”.
El productor sostuvo que los resultados visibles constituyen la mejor herramienta para convencer a otros campesinos. Expuso que la muestra permite observar el desarrollo del cultivo y comprobar que el costo es menor. Cada comunidad puede evaluar la tecnología más adecuada según su topografía y el tamaño de las superficies.

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