A principios de julio comenzó a circular en redes sociales un supuesto acuerdo del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena que daba por definidos los perfiles que competirían en las encuestas para seleccionar a las y los candidatos a las gubernaturas de 2027. El documento aparentaba ser oficial, con la imagen institucional del partido, citas a artículos de los estatutos, referencias a los criterios de paridad de género, incluso, las firmas de dirigentes nacionales. Todo era falso.
La difusión de esa lista hizo que la dirigencia de Morena saliera desmentirla. Un análisis del contenido reveló además un elemento que reforzó su carácter apócrifo: las firmas atribuidas a dirigentes del partido fueron tomadas de un documento oficial expedido años atrás y reutilizadas para dotar de credibilidad al supuesto acuerdo.
El documento apócrifo aseguraba que el CEN había determinado los nombres de las personas “más aptas” para competir por las candidaturas a los gobiernos de Nuevo León, Chihuahua, Michoacán, Nayarit, Querétaro y otros estados, en 2027.

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Al pie del supuesto acuerdo aparecían los nombres con firma de Mario Delgado Carrillo (quien ya no forma parte de la dirigencia de Morena, ya que en la actualidad es secretario de Educación) y de Citlalli Hernández Mora (hoy presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones del partido); sin embargo, la comparación con documentos oficiales muestra que dichas firmas fueron extraídas de una convocatoria emitida el 26 de noviembre de 2020 para el registro de aspirantes al gobierno de San Luis Potosí.
Las rúbricas presentan exactamente los mismos trazos, la misma inclinación, y hasta los mismos puntos donde la tinta se desvanece, incluso atraviesan las mismas letras en idéntica posición.
Amador Azueta, especialista en documentoscopía, señaló a este medio que es “prácticamente imposible que una persona reproduzca de manera natural dos firmas absolutamente idénticas, por lo que la coincidencia apunta a una copia digital de las firmas originales.
“El supuesto acuerdo no se limitó a incorporar firmas. También reprodujo elementos gráficos e institucionales del partido para aparentar legitimidad, pero ante las fake news es importante documentarse, sobre todo en temas como éstos, donde se puede falsear cualquier rubrica en tiempos de IA”, dijo.
El experto de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla explicó que a pesar de que a simple vista hay elementos que sugieren con claridad la falsedad del documento, el uso de los logotipos oficiales de Morena, la referencia a artículos de los estatutos internos y la inclusión de criterios de paridad “facilitaron que el documento fuera compartido por militantes, simpatizantes y actores políticos, como si se tratara de una resolución oficial” sobre el proceso interno rumbo a las elecciones de 2027. Esto es más común de lo que parece, señaló Azueta.
Horas después de que el documento se viralizara, Morena aclaró que el proceso interno para designar a coordinadores estatales de la defensa de la transformación apenas se encontraba en la fase de revisión de los perfiles registrados, por lo que la lista comenzó a difundirse con la leyenda Fake news.
La presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, pidió a la militancia no dejarse llevar por rumores ni por documentos sin sustento.
“Nuestro proceso interno para la definición de coordinaciones estatales tiene reglas, tiempos y canales oficiales de comunicación. No se dejen llevar por rumores, listas o documentos sin sustento. La información oficial será la única que dé certeza sobre cada etapa del proceso”, publicó en sus redes.
En la opinión de Azueta, el caso exhibe una estrategia de desinformación basada en la utilización de documentos con apariencia oficial, logotipos institucionales y, especialmente, en la reutilización de firmas auténticas tomadas de archivos históricos para construir documentos falsificados con apariencia de legitimidad.



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