Los problemas urbanos que más preocupan a los mexicanos en las principales ciudades del país comienzan en el pavimento y alcanzan el suministro de agua.
Ocho de cada 10 habitantes identificaron los baches como una de las principales fallas de su localidad, mientras casi dos terceras partes señalaron fugas o deficiencias en el abasto del vital líquido, así lo registra la información de la última Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), donde ambos apartados superaron con amplitud a la delincuencia, entre los servicios de más demanda.
- El Dato: En México 60% de adultos en zonas urbanas aún considera inseguro vivir en su ciudad. La cifra representa un descenso frente al 63.2% registrado en junio de 2025.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) mostraron que el deterioro de calles tiene el primer lugar con 83.4 por ciento. Después, los problemas de agua potable, con 65 puntos, y las coladeras obstruidas por residuos en tercer sitio, con 60.4 por ciento de las menciones. Por embotellamientos viales protestaron casi seis de cada 10 personas.
En ese mapa la delincuencia ocupó el séptimo sitio. Robos, extorsiones, secuestros, fraudes y otros ilícitos fueron identificados como un problema por 52.6 por ciento de la población adulta, más de 30 puntos por debajo de los baches y casi 13 detrás de las fallas en el abasto de agua.
La atención hospitalaria entró en el grupo de problemas que rebasaron a la delincuencia. Casi seis de cada diez habitantes señalaron la saturación de los centros médicos o sus deficiencias, una proporción 5.8 puntos superior a robos, extorsiones, secuestros y fraudes. Esta preocupación creció siete unidades en junio frente a marzo, cuando poco más de la mitad de la población había identificado esa falla como algo preocupante, lo que colocó a los hospitales en el quinto.
Alumbrado insuficiente, drenaje deficiente, parques descuidados y transporte público de mala calidad son los servicios que afectan la vida cotidiana. La lista incluyó falta de tratamiento de aguas residuales, deficiencias en la recolección de basura, mercados en mal estado y problemas de salud por manejo inadecuado de rastros.
En el segundo trimestre, las mayores variaciones se concentraron en la infraestructura relacionada con lluvias y saneamiento. Las deficiencias en la red de drenaje aumentaron 9.9 puntos frente a marzo, las coladeras tapadas avanzaron la misma cifra y la falta de tratamiento de aguas residuales subió 8.1 por ciento. El INEGI consideró significativos estos cambios.
Frente a una agenda dominada por calles dañadas, fugas, inundaciones potenciales, congestionamientos y servicios médicos insuficientes, la evaluación de los gobiernos locales quedó en niveles bajos. Sólo una tercera parte de los adultos consideró que la administración de su ciudad resultaba muy o algo efectiva para resolver los asuntos más importantes.
Ciudad del Carmen, Campeche, obtuvo la valoración más alta del país, con 63.4 por ciento de opiniones positivas. Le siguen los municipios de Nuevo León: San Nicolás de los Garza, con 63.3 por ciento y Apodaca, con 58.4. En el extremo opuesto, Cuautitlán Izcalli, Estado de México, registró la menor aprobación sobre la capacidad gubernamental para atender las principales problemáticas en infraestructura, con 12.4 por ciento. Puerto Vallarta, Jalisco, quedó apenas arriba, con 13.3, y Mexicali, Baja California, obtuvo sólo tres centésimas más. En esas tres ciudades, menos de una de cada siete personas evaluó como efectivo al gobierno local.
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