Los que, dicen, se metieron en una gran paradoja, fueron algunos aspirantes seleccionados de la UNAM que rechazan el examen de control que la casa de estudios decidió aplicarles para que salven la legitimidad de su lugar en Universidad. Y es que mientras se niegan a presentar otra evaluación, nos comentan que ya quedaron comprometidos con una prueba más, la que les pusieron los tribunales cuando fueron a solicitar amparos precisamente para no verse en la necesidad de estudiar de nuevo. ¿Qué pasó? Nada, que como ocurre cuando uno va a solicitar un amparo, los jueces suelen revisar los argumentos y —si ven que éstos no son suficientes— les piden que los refuercen para que sus solicitudes lleguen a puerto. De tal suerte que ahora aspirantes a las licenciaturas en Derecho, Medicina y Arquitectura deberán volver ante los juzgadores en un plazo de cinco días, con nuevos refuerzos, para ver si proceden sus recursos, si no los tienen, no hay procedencia. Pendientes.
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