Para muchos ya es muy preocupante que cada vez veamos a más juzgadores siendo juzgados por la comisión de delitos —y no precisamente menores—. Ayer destacó el nombre de Margarito Galaviz Sifuentes, juez de Primera Instancia del Tribunal Superior de Justicia de Durango, quien fue detenido por portación de un arma de fuego, que le cacharon junto a un millón de pesos en efectivo. Según los informes, Galaviz fue arrestado tras la denuncia telefónica de un funcionario que lo acusó de intentarlo sobornar. El testimonio comprometedor indica que el juez citó al servidor público en un estacionamiento, donde le entregaría precisamente el millón de pesos que le encontraron elementos de la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción. De esta forma, el juzgador ya enfrenta acusaciones formales por cohecho. Nos dicen que si bien es muy bueno que estas conductas se destapen, para algunos esto es un alarmante indicador de que estos casos sean sólo la punta de un gran iceberg. ¿Será?

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