Nos comentan que PAN y PRI encontraron una nueva causa común, ahora en los lineamientos sobre derechos de las audiencias. Desde ambos partidos salieron ayer acusaciones de censura, control de contenidos y riesgos para la libertad de expresión, aunque cada uno decidió librar su propia batalla. Jorge Romero, dirigente nacional panista, incluso adelantó una iniciativa para garantizar el derecho de réplica dentro de las mañaneras, mientras los diputados priistas exigieron frenar la consulta sobre las nuevas reglas y comenzar de nuevo. Nos dicen que el tema podría convertirse en uno de los primeros frentes legislativos compartidos por la oposición, sobre todo porque toca un terreno especialmente sensible: el de la comunicación política. La duda es si PAN y PRI lograrán pasar de los comunicados dominicales a una estrategia conjunta en el Congreso o, como tantas veces ocurre, cada bancada terminará defendiendo su propia versión de la libertad de expresión, con eso de que no quieren desdibujarse.

Repunte de cáncer cervicouterino agiliza vacunación

