En apenas un año, el despliegue del Ejército y la Fuerza Aérea en tareas de seguridad pública aumentó 52.3 por ciento en México. El crecimiento, registrado durante el primer año comparable de la administración de Claudia Sheinbaum, representa 15 mil 536 militares adicionales destinados a reforzar la presencia federal en las entidades del país.
De acuerdo con una revisión elaborada por La Razón a los informes semestrales que el Ejecutivo federal entrega al Congreso de la Unión sobre la participación permanente de la Fuerza Armada en tareas de seguridad pública, el despliegue castrense pasó de 27 mil 666 elementos del Ejército y la Fuerza Aérea, entre noviembre de 2024 y mayo de 2025, a 45 mil 247 en el mismo periodo de 2025 a 2026.
Más de la mitad de este crecimiento ocurrió en el estado de Sinaloa. De los 17 mil 581 efectivos adicionales que la Defensa reportó entre dos periodos comparables, 11 mil 326 corresponden a esa entidad. El dato coloca al estado como el principal destino de la expansión de los refuerzos militares de la actual administración.
- El dato: En Sinaloa, los filtros de revisión y retenes militares se concentran en el centro y sur del estado. Culiacán, Mazatlán y Navolato son los principales puntos de supervisión militar.
En el primer corte del Gobierno federal, Sinaloa tenía siete mil 750 efectivos del Ejército y Fuerza Aérea asignados a tareas de apoyo a la seguridad pública. Para mayo de este año, la cifra llegó a 11 mil 326, lo que representa un aumento de 242.6 por ciento frente al corte anterior. En 12 meses, el contingente para esta entidad se multiplicó 3.4 veces.
La expansión adquiere otra dimensión al separar a la entidad del resto del país. Sin contemplar a Sinaloa, el número de militares desplegados en tareas de seguridad pública habría aumentado de 19 mil 916 a 33 mil 921, un crecimiento de 28.5 por ciento en el mismo periodo. Con el estado incluido, la variación nacional prácticamente se duplica hasta superar el 52 por ciento.
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Además de crecer en números absolutos, el estado duplicó con amplitud su peso dentro del dispositivo federal. Al comienzo del periodo analizado concentraba 11.1 por ciento de los elementos distribuidos en las entidades. Un año después alcanzó el 25 por ciento. Esto significa que uno de cada cuatro integrantes del Ejército y la Fuerza Aérea empleados en estas tareas se encuentra en territorio sinaloense, cuando esa proporción era de uno por cada nueve al inicio de la administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum.
La distancia con el resto del país es muy amplia. Michoacán, segundo lugar nacional en atención militar, tiene tres mil 287 efectivos, por lo que queda ocho mil 39 por debajo del despliegue sinaloense. Incluso al sumar sus tropas con las de Guanajuato y Chihuahua, quienes ocupan los siguientes puestos en el conteo de refuerzos, alcanzan nueve mil 98 elementos, todavía dos mil 228 menos que los asignados a Sinaloa.
Esta concentración se vuelve más clara al incorporar a Jalisco al comparativo. Los cuatro estados que siguen a Sinaloa en niveles de atención reúnen 11 mil 545 militares, apenas 219 más que esa entidad por sí sola. En conjunto, estas cinco entidades concentran 22 mil 871 efectivos, poco más de la mitad de todo el despliegue nacional.
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Doce meses antes, la distribución era muy distinta. En el primer semestre comparable, Sinaloa tenía siete mil 750, mientras Baja California contaba con un despliegue de mil 429 y Guerrero con mil 649.
La Secretaría de la Defensa Nacional explica en sus informes que la distribución territorial de los elementos responde al análisis de riesgos y niveles de violencia en cada entidad.
La información también distingue entre unidades locales y refuerzos enviados desde otros mandos cuando las condiciones operativas lo requieren. El documento, correspondiente al primer periodo, señala que la asignación buscó mantener capacidad de reacción, vigilancia, patrullajes y apoyo a las autoridades de seguridad civiles.
Ese criterio ayuda a entender por qué el aumento nacional no aparece repartido de manera uniforme. La diferencia de 17 mil 581 elementos entre ambos cortes no representa una ampliación equivalente en las 32 entidades, sino una concentración mucho mayor en determinados territorios. Sinaloa absorbió más efectivos adicionales que los otros 31 estados juntos, que en conjunto sumaron 33 mil 921.
Los movimientos castrenses hacia la entidad tampoco terminaron con el cierre estadístico de mayo. El 25 de agosto, la Defensa Nacional anunció el traslado de otros 300 soldados desde Santa Lucía, Estado de México, hacia Mazatlán para incorporarlos a las tareas de la Novena Zona Militar. La dependencia precisó que realizarán patrullajes, reconocimientos terrestres y acciones disuasivas en zonas prioritarias.
Ese contingente posterior no puede añadirse de manera automática a los 11 mil 326 registrados en mayo, porque los informes semestrales miden personal desplegado y los refuerzos pueden rotar o sustituir unidades. Sí confirma, en cambio, que Sinaloa continuó como destino de nuevos movimientos después del último corte comparable en la información federal expuesta.
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