Quien, nos dicen, hizo el oso por un pequeño descuido —de esos que muchos han tenido cuando están en el home office—, fue el diputado priista Christian Mishel Castro, que habría dejado el micrófono abierto, lo que hizo que aquello que estaba ocurriendo de su computadora para afuera se convirtiera en contenido de dominio público durante una reunión virtual de la Comisión de Bienestar de la Cámara de Diputados. “No, ahorita me voy a subir a bañar y ahorita voy a bajar para que veamos nuestros pendientes, ¿sale…?”, se escuchó. “Diputado Christian, ¿puede apagar su micrófono, por favor?”, le conminó la presidenta de la comisión, Ana Karina Rojo Pimentel, según se ve, aguantándose la carcajada, la misma que no se aguantaron varios de los presentes. Aunque Rojo Pimentel terminó por evidenciar a su compañero, al hacerle tal petición, nos comentan que Christian después salió a echarle la bolita a alguien más, pues juró y perjuró que el del micro abierto no era él. ¿Le creemos?
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