Colima alcanzó entre 2019 y septiembre de 2024 las mayores tasas de fosas clandestinas y cuerpos recuperados del país. Por cada 100 mil habitantes, los medios documentaron 30 sitios de inhumación ilegal y 97 personas exhumadas, niveles que colocaron a la entidad por encima del resto de México en ambos indicadores, esto de acuerdo con el informe “Trazar la ausencia, caminar la esperanza”, de la Universidad Iberoamericana (UIA) Ciudad de México.
El crecimiento se concentró en los años más recientes de la serie. La investigación señala que los hallazgos en Colima, durante el periodo 2019-2024, aumentaron 22 veces frente a los documentados entre 2013 y 2018.
La misma tendencia aparece en los registros institucionales, aunque con cantidades diferentes. La Fiscalía General del Estado de Colima informó 293 fosas durante la última etapa analizada, nueve veces el número que había reportado en el periodo previo.

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- El Dato: El fiscal del estado, Alejandro García Ramírez, aseguró que la localización de fosas clandestinas durante 2026 ha sido considerablemente más baja que en años anteriores.
La dimensión que adquiere el fenómeno al ajustar las cifras por población distingue a Colima de entidades con mayores números absolutos. Sonora encabezó los hallazgos de prensa entre 2019 y 2024, con 361 fosas, pero su tasa quedó en 12 por cada 100 mil habitantes. Colima alcanzó 30, más del doble. El informe ubica a Baja California Sur en tercer lugar, con seis.
Esa posición coincide con otro indicador de violencia que el estudio incorpora para contextualizar los entierros clandestinos. En 2024, Colima también presentó la tasa de homicidios dolosos más alta del país, con 123 casos por cada 100 mil habitantes y 906 víctimas. Manzanillo se convirtió en un punto estratégico para el tráfico de drogas, especialmente de productos sintéticos que llegan a través del puerto, por lo que el aumento de disputas por esa posición estratégica disparó la violencia estatal.
Dentro de la entidad, la concentración resulta todavía más marcada. Tecomán acumuló 184 fosas entre 2006 y septiembre de 2024, equivalentes a ocho de cada 10 sitios documentados por la prensa durante casi dos décadas.

Sin embargo, la mayor parte de los cuerpos recuperados en Tecomán corresponde a los años recientes. De las 213 personas registradas ahí durante toda la serie, 200 fueron exhumadas entre 2019 y 2024. Eso significa que 94 por ciento del registro, acumulado desde 2006, se concentra en el último lustro de la investigación.
Ixtlahuacán ofrece otro ángulo de la misma concentración. Los medios documentaron 170 cuerpos en ese municipio y todos corresponden a la etapa 2019-2024. A diferencia de Tecomán, ahí el número de fosas es mucho menor frente a la cantidad de personas recuperadas. El informe calcula un promedio de 85 cuerpos por sitio, la proporción más alta que destaca entre los municipios examinados.
Los lugares utilizados para los entierros también muestran una característica particular. En la revisión detallada de reportes periodísticos, 44 por ciento de las fosas de Colima aparecieron en predios o terrenos privados ubicados en zonas urbanas. Además, cuatro de cada 10 hallazgos analizados fueron clasificados como de gran tamaño, ya fuera por concentrar múltiples excavaciones o por el volumen de cuerpos recuperados. El mayor de esos sitios reunió 20 fosas, mientras tres casos registraron 22, 23 y 44 personas, respectivamente.
Uno de los hallazgos documentados ocurrió en 2020 en un terreno de cultivo de Tecomán, ubicado en una brecha cercana a la carretera que conecta con Cerro de Ortega. Los medios reportaron 13 fosas y 22 cuerpos en ese punto.
Las diferencias entre lo documentado por la prensa y lo informado por las autoridades añaden otra capa al problema. Para 2019-2024, los medios registraron 415 cuerpos en Colima, mientras la fiscalía contabilizó 291, una brecha de 124 personas. En el acumulado de 2006 a 2024, la revisión hemerográfica alcanza 450 cuerpos, 159 más que los registros oficiales.
A esa distancia se suma un problema de calidad y detalle en la información disponible. El análisis de la Universidad Iberoamericana advierte que las fiscalías no entregan datos bajo criterios homologados y que algunas reportan la existencia de fosas sin precisar cuántos cuerpos fueron recuperados.
Los medios también pueden enfrentar dificultades para distinguir restos humanos de cuerpos completos, aunque el informe señala que suelen aportar descripciones más precisas sobre los hallazgos y las víctimas.
En Colima, la combinación de ambos registros deja un rasgo definido dentro del análisis nacional. No es la entidad con el mayor número absoluto de fosas, pero sí aquélla donde los hallazgos adquieren mayor peso al compararlos con el tamaño de su población.
A esa tasa se suma la concentración territorial en Tecomán e Ixtlahuacán y el hecho de que casi todo el volumen de cuerpos, documentado en ambos municipios, corresponde a los años más recientes de la investigación.


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