Y fue la senadora sinaloense por el PRI, Paloma Sánchez, la que ayer se paró frente a quien hoy no se entiende con claridad si es morenista o no: Enrique Inzunza. Y le fue poniendo enfrente, una por una, más de media docena de voluminosas carpetas: una de homicidios, otra de personas desaparecidas, de ataques armados, de vehículos robados… Es sabido que quien fuera secretario de Gobierno de Rubén Rocha es el único de los llamados Diez de Sinaloa que no ha querido separarse del cargo ante las acusaciones de la Justicia de Estados Unidos. Incluso se mantiene ocupando un sitio en la primera fila del salón de plenos, desde el que ayer pidió a la legisladora que no le faltara al respeto. Paloma respondió que no lo hacía y que él necesitaba conocer la información del pueblo de Sinaloa, mientras formaba una torre de carpetas. Antes lo había señalado como corresponsable “de la narcoguerra en el estado de Sinaloa”, aunque al mismo tiempo lo exhibió como eslabón débil del oficialismo, nos comentan.

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