Expertos alertan por imprecisión

Enredan a EU sus cifras sobre freno al fentanilo

La Casa Blanca reporta bajas de más de 30 hasta 67% en el tráfico de esta droga y de 97% en rutas marítimas; incautaciones no muestran cuánto salió ni qué cantidad llegó, señalan

El republicano, ayer, en el Museo Nacional de la Medalla de Honor, en Texas. Foto: AP

El presidente Donald Trump ha convertido la reducción del fentanilo en una de las principales pruebas de éxito de su política contra los cárteles y del endurecimiento de la frontera con México. Sin embargo, la magnitud del resultado cambia entre sus discursos y los mensajes de su propia administración, que esta semana llegó a manejar tres porcentajes distintos para describir prácticamente el mismo fenómeno.

El contraste quedó expuesto alrededor de la Convención Republicana de medio término en Dallas. La Casa Blanca aseguró el pasado 9 de septiembre que el tráfico de esta droga en la frontera sur se desplomó 56 por ciento, mientras que el republicano lo ubicó en 67 por ciento.

A lo largo del año, el magnate ha utilizado la disminución de esa droga como argumento para defender aranceles, controles migratorios, la designación de los cárteles como organizaciones terroristas y la intervención de las Fuerzas Armadas en operaciones antinarcóticos. El porcentaje, en cambio, ha avanzado y retrocedido sin una trayectoria que permita identificar una sola metodología.

  • El Dato: El Vicepresidente de EU, JD Vance, se lanzó contra manifestantes que ondeaban banderas mexicanas: “Si tanto aman a México, muévanse y váyanse allá, les pago el boleto”.

Más que una cifra que se actualiza conforme pasan los meses, las declaraciones muestran saltos en ambas direcciones. Washington habló de una reducción superior a 30 por ciento en febrero y después llevó el resultado por encima de 60. Para junio volvió a colocarlo en niveles menores y en julio lo elevó otra vez hasta 67 por ciento. El 21 de agosto aseguró que la baja era de 64, un porcentaje menor del que había proclamado semanas antes.

A esa falta de una referencia estable se suma otro problema. El presidente de EU suele hablar del “flujo” de fentanilo como si pudieran medir toda la droga que intenta o logra ingresar al país. Las estadísticas federales disponibles contabilizan principalmente decomisos, por lo que no ofrecen un universo completo del narcótico que evade los controles.

Especialistas consultados por organizaciones estadounidenses han advertido que, sin conocer esa cantidad, no existe un denominador que permita calcular con precisión cuánto cayó el tráfico total.

Sobre el mar, el presidente ha mantenido una narrativa más contundente. Desde principios de año repite que las drogas que llegan por agua disminuyeron 97 por ciento y atribuye ese resultado a las operaciones en el Caribe y el Pacífico. En Dallas volvió a ligar el dato con los “océanos, mares” y el “Golfo de América”, después de presentar acciones militares como parte de su ofensiva contra los cárteles.

FactCheck y PolitiFact encontraron que esa afirmación tampoco equivale a una medición del volumen real de narcóticos que entra por rutas marítimas.

Cuando los verificadores pidieron sustento a la Casa Blanca, la administración remitió datos de incautaciones de Operaciones Aéreas y Marítimas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés). La comparación elegida mostraba una caída de alrededor de 98 por ciento entre julio y noviembre de 2025, pero sólo en las libras decomisadas por esa dependencia.

Como indicador de tráfico, ese cálculo tiene otra limitación. La Guardia Costera, que concentra buena parte de las interdicciones de drogas en aguas internacionales, registró un aumento considerable de decomisos, mientras la administración utilizó el descenso observado en otra agencia como evidencia de que menos narcóticos viajaban por mar. PolitiFact señaló que un alza o una baja en las incautaciones puede mostrar cuánto interceptaron las autoridades, pero no cuánto producto salió rumbo a Estados Unidos ni qué cantidad logró llegar a su destino.

Por otra parte, el Gobierno estadounidense sí cuenta con indicadores que muestran una mejoría en los daños asociados al fentanilo, aunque miden algo diferente. La Casa Blanca informó esta semana que las muertes vinculadas con esa sustancia disminuyeron 22 por ciento en un año, dato que Trump también ha utilizado para reivindicar su estrategia.

Ese descenso corresponde a fallecimientos y no prueba por sí mismo una reducción equivalente del narcótico que cruza desde México.

Una diferencia similar aparece entre el lenguaje presidencial y los documentos oficiales. Mientras Donald Trump acostumbra presentar porcentajes precisos como disminuciones del “flujo”, su Estrategia Nacional de Control de Drogas reconoce que la crisis depende de una cadena que comprende producción, organizaciones criminales, proveedores extranjeros, tráfico, prevención, tratamiento y recuperación. Además, el propio plan utiliza datos de sobredosis para medir parte del problema, no una estimación integral de todo el fentanilo que consigue entrar al territorio estadounidense.

Ninguna de las variaciones ha impedido que Trump mantenga la reducción como uno de los resultados centrales de su ofensiva antidrogas. Lo que permanece sin explicación es qué compara cada vez que anuncia un nuevo porcentaje.

Johnson presume coordinación

Por Elizabeth Hernández

El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, destacó la Operación High Eagle, un esquema binacional que emplea tecnología antidrones para detectar e inhabilitar aparatos utilizados por grupos delictivos en el tráfico de drogas y personas a lo largo de la frontera entre ambos países.

“A medida que las organizaciones criminales se adaptan, nosotros nos mantenemos un paso por delante”, escribió Johnson en sus redes sociales.

El diplomático explicó que esta operación reúne capacidades de México y EU, para responder al uso de aeronaves no tripuladas en actividades ilícitas.

Explicó que la coordinación incorpora tecnología, innovación y acciones con fuerzas de cada nación dentro de su territorio.

Señaló que ambos gobiernos enfrentan amenazas que cambian conforme las estructuras ilícitas modifican sus métodos.

Como parte del Grupo Bilateral de Implementación México-Estados Unidos de América, el ejercicio continuará hasta el próximo 21 de septiembre. La primera etapa comenzó el 31 de agosto con coordinación entre personal de ambas naciones y recorridos terrestres paralelos para definir la zona de intervención.


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