Se afianza el fraude como el delito más frecuente en México en 2025 y amplía su distancia frente al robo en calles y transporte público. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) colocó esta conducta en ocho mil 290 casos por cada 100 mil habitantes, una tasa mayor a la del año anterior y que concentró casi uno de cada cuatro ilícitos registrados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Más allá del promedio nacional, su predominio alcanzó prácticamente todo el territorio nacional. En 27 de las 32 entidades, el fraude encabezó la incidencia por tipo de delito, mientras la extorsión ocupó el primer sitio en tres. En cambio, el asalto en calle o transporte público quedó en primer lugar en dos estados.
- El Dato: llamadas falsas y fraudes digitales, que suplantan la identidad de instituciones federales o bancos, generaron pérdidas estimadas de mil millones de dólares en un año.
A nivel territorial, el mapa de la Envipe muestra que el fraude no sólo encabezó los estados del norte y del centro, sino también buena parte del sureste.
Durante el último año, la tasa de fraude aumentó 716 puntos, al pasar de siete mil 574 a ocho mil 290 casos por cada 100 mil habitantes, un avance cercano a una décima parte respecto de 2024.
La extorsión creció todavía más, con 860 puntos adicionales, hasta alcanzar seis mil 831, equivalente a un alza aproximada de una séptima parte. El Inegi consideró ambos movimientos estadísticamente significativos.
- 43.9 por ciento de los delitos en el país son fraude y extorsión
En contraste, el robo en la vía pública y el transporte quedó por debajo de esas dos conductas, con cinco mil 641 casos por cada 100 mil habitantes. Un año antes la medición había alcanzado seis mil. Aunque su tasa resultó menor en 2025, el reporte no marca esa variación como estadísticamente significativa.
Con estos datos, casi uno de cada cuatro ilícitos reportados en la Envipe fue fraude, mientras la extorsión concentró cerca de uno de cada cinco y el asalto en calle o transporte público se colocó en alrededor de uno de cada seis. Juntas, esas tres modalidades delictivas reunieron tres de cada cinco hechos registrados en 2025.
Al sumar amenazas y robo total o parcial de vehículo, las cinco conductas de mayor incidencia abarcaron más de ocho de cada 10 casos a nivel nacional.
Otro movimiento relevante apareció entre los asaltos distintos al callejero. El robo total o parcial de vehículo perdió 331 puntos, hasta ubicarse en tres mil 22 casos por cada 100 mil habitantes, mientras el cometido en casa habitación retrocedió 120 puntos, a mil 482.
La caída más pronunciada correspondió a los “otros robos” —carterismo, allanamientos, abigeato y otras modalidades—, que cedieron 537 puntos y redujeron su incidencia en más de cuatro décimas partes frente al año anterior.
Por sexo de la víctima, los hombres presentaron tasas mayores en la mayoría de los delitos medidos por la encuesta.
En fraude, el indicador llegó a ocho mil 688 casos por cada 100 mil hombres y a siete mil 947 entre mujeres. La diferencia también apareció en extorsión, con siete mil 779 frente a seis mil 14.
En el robo o asalto en calle o transporte público, la brecha mantuvo la misma dirección. La tasa alcanzó seis mil 731 entre hombres y cuatro mil 702 entre mujeres.
Las amenazas registraron cinco mil 322 casos por cada 100 mil varones y cuatro mil 292 a mujeres. La medición coloca a los delitos patrimoniales y económicos sobre las agresiones en espacios públicos.
Por cada 100 ilícitos estimados en 2025, 24 correspondieron a fraude, 20 a extorsión y 16 a robo o asalto en calle o transporte.
Juntas, estas tres conductas representan seis de cada 10 casos incluidos en la distribución nacional de la Envipe.
Decomisos pegan al cigarro ilegal; los precios se duplican
Por Elizabeth Hernández
La presión sobre los cargamentos de tabaco ilícito ya se siente. Vendedores han dejado de ofrecer cajetillas por temor a perder mercancía y enfrentar operativos, mientras otros trasladan el riesgo al consumidor. Autoridades interceptaron 102 millones 505 mil cigarrillos.
La ofensiva contra el comercio de cigarros ilegales ya alcanzó puestos y tianguis del Valle de México. Vendedores dejaron de surtir estas marcas ante el aumento de revisiones y decomisos. Josefina, consumidora habitual de estos productos en un tianguis al norte de la Ciudad de México, acudió recientemente con su proveedor y encontró que había dejado de vender. Le explicó que la utilidad ya no compensa el riesgo de adquirir, trasladar y almacenar la mercancía.
Algunas cajetillas aún aparecen en puestos que conservan pequeñas cantidades, pero el precio pasó de 15 a 18 pesos. Cuando intervienen intermediarios para sacar paquetes hacia otras zonas, el costo puede alcanzar 30 pesos, el doble de lo que pagaba habitualmente.
- El Dato: Para verificar que una cajetilla de cigarros cumple con la normatividad mexicana, revisa que tenga pictogramas de seguridad y la leyenda “Para venta exclusiva en México”.
Buena parte del producto circula primero por bodegas del centro de la Ciudad de México y después sale en cantidades menores hacia tianguis, puestos callejeros y comercios. Transportar cajas completas representa ahora un riesgo mayor y algunos distribuidores recurren a terceras personas para retirar paquetes. Para los pequeños vendedores, una cajetilla de 15 pesos deja poco margen cuando se suman transporte, intermediarios y la posibilidad de perder todo el producto.
Detrás de ese repliegue aparece una sucesión de decomisos. Una revisión de La Razón a los aseguramientos reportados por autoridades federales identificó al menos 102 millones 505 mil cigarrillos apócrifos o ilícitos retirados de circulación entre el 2 de agosto y el 10 de septiembre, en Lázaro Cárdenas, Michoacán.
A ese cálculo se suma otro aseguramiento no contabilizado por falta del número total de cigarrillos. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, la Secretaría de Marina y la Agencia Nacional de Aduanas de México retuvieron el 19 de agosto 865 mil 751 cajetillas Pall Mall en tránsito por el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), con un valor estimado de 25 millones 972 mil 530 pesos.
Sólo uno de los golpes recientes representó potencialmente 52 millones 500 mil cigarros. El 20 de agosto, autoridades aduaneras detectaron el cargamento en Lázaro Cárdenas, procedente de Vietnam. 11 días después, en el mismo puerto, localizaron 554 mil 400 cajetillas.
En la entrada aérea, el 19 de agosto, Aduanas y Marina interceptaron cinco millones 808 mil cigarrillos procedentes de Singapur y Sri Lanka. El 2 de septiembre aparecieron otros cinco millones 438 mil 400 en embarques declarados como bocinas y básculas eléctricas.
Tres días después, otra revisión localizó tres millones 839 mil unidades en un envío que también figuraba como bocinas. El 10 de septiembre, autoridades localizaron en Lázaro Cárdenas ocho millones 780 mil cigarros procedentes de Hong Kong. Los documentos describían el cargamento como cajas de papel para comida. Aduanas, Marina y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) vincularon la detección con análisis de riesgo y labores de inteligencia para eludir normas fiscales y aduaneras.
Antes de esta escalada, la presencia del cigarro ilícito ya había ganado terreno. Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública de 2023 estimó que 18.2 por ciento de los que eran consumidos en nuestro país provenía del mercado ilegal, frente a 8.8 por ciento en una medición anterior. El fenómeno no puede explicarse sólo por impuestos o precios: también intervienen las redes de distribución, corrupción y deficiencias para aplicar las regulaciones.
Una interrupción en las grandes rutas no elimina de inmediato la oferta: el producto puede cambiar de manos y la cadena fragmentarse.
En el Valle de México, menos mercancía queda a la vista, algunos comerciantes abandonan el negocio y quienes permanecen aumentan el precio.
Desde abril, autoridades capitalinas han actuado sobre puntos de distribución. La Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios localizaron en la Central de Abasto cuatro mil 350 cajetillas sin documentación que acreditara su legal procedencia o el cumplimiento de disposiciones sanitarias, en un operativo que abarcó 50 toneladas.
Cofepris ha advertido que los cigarros comercializados fuera de la regulación pueden contener ingredientes desconocidos y carecer de las condiciones sanitarias exigidas para productos importados. El bajo precio, añade, amplía su disponibilidad entre los jóvenes.
Para Josefina, el efecto inmediato no aparece en estadísticas aduaneras, sino en el puesto al que acudía desde hace años y que ahora dejó de venderle. Su proveedor prefiere esperar antes que arriesgar la mercancía por una utilidad insuficiente. Ella encontró otras cajetillas, pero ya no a 15 pesos. El mercado ilegal no desapareció, pero el costo de mantenerlo abierto comenzó a cobrarse en cada paquete.
Alertas
Algunas señales para identificar una cajetilla ilegal.
- Falta de código del SAT escaneable.
- Advertencias de salud actualizadas.
- Mismo mensaje en todas las caras.
- Carencia de Información del producto.
- Número de lote identificable.
- Precio demasiado bajo.
• Las manos a la lumbre
