Así que la posible puesta en cintura de los chascarrillos con los que usuarios de Internet acostumbramos interactuar recibió ayer una prórroga en el ámbito legislativo, pues nos informan que la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados pospuso la discusión de la reforma bautizada como “ley antimemes”, que contempla responsabilidades para proveedores de los entornos digitales y multas que pueden superar los 4.6 millones si alguien pisa los callos de algún contenido protegido. El presidente de la comisión, Miguel Ángel Salim, explicó que lo mejor será llevarse el dictamen de nuevo a la mesa, con lápiz y goma en mano, para evitar confusiones o malos entendidos. Y vaya que conviene hacerlo pues, nos dicen, pocas cosas parecen más peligrosas políticamente que intentar regular un fenómeno que la web convierte en burla antes de lo que canta un gallo, o peor aún, antes de que termine una sesión legislativa. Así que, al menos por unas horas, los memes pueden respirar tranquilos. Faltaba más.
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