Nos cuentan que una puerta se entreabrió ayer para el exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, y no precisamente la del penal del Altiplano, porque ésa todavía permanece cerrada. Una jueza federal le concedió una suspensión definitiva contra la negativa para que cumpla en su domicilio la prisión preventiva que enfrenta dentro del proceso relacionado con huachicol fiscal. El expediente, nos explican, todavía tiene camino y aún deben precisarse los efectos concretos de la suspensión. Así que quienes ya daban por hecho que Ruffo cambiaría celda por sala, tendrán que esperar. Por ahora, nos hacen ver, consiguió algo nada menor: poner un pie jurídico en la puerta. De filón —y que a nadie se le escape—, llamó la atención que un morenista se salió del corral, el senador Javier Corral, para unirse a la oposición en celebrar la aparición de este rayito de esperanza: “Independientemente de que el exgobernador deberá aclarar la responsabilidad de los hechos que se le imputan (…), su reclusión en la prisión de máxima seguridad era ilegal. Felicito esta decisión judicial”, escribió. ¡Qué tal!
• Todos juntos... pero no revueltos
