El que ya levantó la mano para buscar una diputación federal —para sorpresa de casi nadie— fue Andrés Manuel López Beltrán, quien se registró por el distrito 6 de Tabasco en el proceso interno de Morena rumbo a 2027. El dato, nos dicen, no sería tan vistoso si el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador no hubiera hecho tanto ruido con recorridos y actividades que incluso le han valido denuncias por presuntos actos anticipados. Mientras la convocatoria emitida ayer estableció reglas sobre cómo deberán conducirse los aspirantes durante esta etapa, a Andy parecía hacérsele tarde desde hace meses, pues ya andaba de arriba para abajo en el estado al que, nos recuerdan, regresó precisamente en medio de sus aspiraciones políticas. Pero lo que estará por verse, también nos advierten, es el tamaño del reto que tendrá la Comisión Nacional de Elecciones con un personaje como López Beltrán. Y es que entre las reglas del proceso aparece una particularmente llamativa: evitar perfiles producto del “influyentismo, amiguismo, nepotismo” o del uso de vínculos familiares para acceder a espacios partidistas. Vaya que con Andy ese filtro estará bajo la lupa. ¿O no?

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