Y quienes encontraron ocasión para ponerle ritmo a la jornada fueron —para sorpresa de muy pocos— los senadores de la República, con la presentación estelar, ayer, de La Sonora Santanera. Nos aclaran que el motivo fue un reconocimiento a la trayectoria de la agrupación, aunque su actuación terminó por servir de preámbulo a la comparecencia del secretario de Hacienda. Antes de entrarle a los números, en la Cámara alta sonó aquello de “Fue en un cabaret…”, porque, nos comentan, en ese recinto podrá haber diferencias entre las bancadas, pero las oportunidades para el bailongo nunca se pierden y siempre se agradecen por unanimidad. Esta vez el repertorio llegó antes que un evento clave del orden del día. No sabemos cuántos se animaron a sacar los pasos, pero la tentación ahí anduvo rondando a varios. Y es que, nos dicen, una cosa es tomar la palabra en una sesión donde saber matemáticas es importante y otra, seguir el compás cuando toca La Santanera.

• La nacionalidad no le quita el sueño

