Como en toda fiesta de quince años, nos cuentan, en la de Morena no faltaron la recepción, los discursos, la música y los invitados que dieron de qué hablar. En el Auditorio Nacional, rentado para la ocasión, tomaron la palabra el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo; el titular de Cenagas, Cuitláhuac García, y el documentalista de cabecera de la 4T, Epigmenio Ibarra, entre muchos otros. Este último, nos dicen, sí quedó como el típico padrino que se vuela la barda, al plantear en el brindis político que el partido guinda no sólo es la esperanza de México, sino ¡del mundo! Modesto el deseo para la quinceañera. Entre los asistentes estuvo Andrés Manuel López Beltrán, cuya presencia, en medio de la polémica que lo rodea, difícilmente podía pasar inadvertida. Eugenia León puso la música y afuera del recinto el ambiente festivo incluyó venta de toallas con la imagen del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien ya se ha convertido en referente entre los souvenirs morenistas. Por cierto que el reparto de rebanadas de pastel, las que quedan, vendrá en días siguientes. A ver cómo se pone.


