Especialistas urgen detección y atención

Con síntomas depresivos, 1 de cada 4 adolescentes

De acuerdo con UNICEF, 25% de jóvenes de 10 a 19 años presentó señales de desánimo; otro estudio indica que 3.3% de jóvenes de 12 a 17 tuvo ideas suicidas; sufrimiento emocional no debe minimizarse: expertos

Con síntomas depresivos, 1 de cada 4 adolescentes Foto: larazondemexico

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, el informe Análisis de la situación de la niñez y adolescencia en México, de UNICEF, señala que 24.9 por ciento de la población mexicana de entre 10 y 19 años presentó sintomatología depresiva en 2023. Especialistas advierten sobre las barreras para acceder a atención psicológica y llaman a fortalecer la detección temprana en hogares, escuelas y servicios de salud, sin minimizar el malestar emocional como una etapa pasajera.

El organismo advierte que la problemática requiere atención prioritaria, pues más de la mitad de los trastornos mentales y conductuales en adultos comienza durante la infancia o la adolescencia.

Las cifras más recientes también muestran que el malestar emocional continúa presente entre los adolescentes. Según información de UNICEF basada en la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2025, 10 por ciento de las personas de 12 a 17 años reportó malestar psicológico durante los 12 meses previos, lo que equivale aproximadamente a 1.3 millones de adolescentes.

  • El dato: Aunque las búsquedas mensuales en Google sobre “ansiedad” y “depresión” registraron 201 mil y 165 mil, 55% de los mexicanos no acudió a un profesional, según Doctoralia.

La diferencia entre mujeres y hombres también resulta significativa: 13.2 por ciento de las adolescentes reportó malestar psicológico, frente a 6.9 por ciento de los varones. Además, 3.3 por ciento de las personas de ese grupo de edad manifestó haber tenido ideas suicidas durante el último año.

El panorama no se limita a los indicadores de depresión. En el informe “La salud mental de la Generación Z en México: entre esperanza y agotamiento”, publicado en octubre de 2025, UNICEF identificó altos niveles de ansiedad y estigma entre jóvenes mexicanos. Más de 70 por ciento de las personas consultadas señaló sentirse abrumada y más de la mitad dijo haber necesitado ayuda psicológica. El estudio subraya la necesidad de fortalecer el acompañamiento institucional, generar espacios seguros y promover conversaciones abiertas sobre el bienestar emocional.

“Aunque estos indicadores no significan que todos los adolescentes padezcan un trastorno mental, sí evidencian la importancia de identificar a tiempo las señales de alarma y evitar que el sufrimiento emocional sea minimizado como una etapa pasajera”, expuso Camila Cortés, especialista en salud mental adolescente por la Universidad Veracruzana.

La adolescencia, dijo, implica cambios físicos, sociales y emocionales, pero las dificultades persistentes para dormir, la pérdida de interés en actividades habituales, el aislamiento, la irritabilidad o expresiones de desesperanza pueden requerir una valoración profesional, especialmente cuando interfieren con la vida cotidiana.

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre, los datos colocan en el centro la necesidad de reforzar la prevención en hogares, escuelas y servicios de salud.

“La detección temprana requiere que madres, padres, docentes y personal sanitario cuenten con herramientas para escuchar sin juzgar, reconocer cambios de comportamiento y orientar a los adolescentes hacia servicios profesionales. También implica combatir el estigma que lleva a algunos jóvenes a ocultar lo que sienten por temor a ser señalados o a que sus problemas no sean tomados en serio”, señaló Cortés.

Malaquias Almaquio, psicopedagogo, dijo que la atención debe considerar, además, las diferencias de género y las condiciones sociales que pueden incrementar la vulnerabilidad, así como las barreras económicas y territoriales para acceder a consultas psicológicas y psiquiátricas.

“La evidencia de UNICEF muestra que el bienestar emocional no puede quedar únicamente bajo la responsabilidad de las familias. La prevención también exige servicios accesibles, personal capacitado y políticas públicas que incorporen la salud mental a la atención integral de niñas, niños y adolescentes”, dijo Almaquio.

El especialista concluyó que en México, donde millones de adolescentes reportan señales de malestar psicológico, el desafío es pasar de la preocupación a la atención oportuna: escuchar sus necesidades, reconocer su sufrimiento y garantizar que pedir ayuda no sea motivo de vergüenza, sino el primer paso para recibir acompañamiento.

Más que tristeza ı Foto: Especial