El Gobierno de México modificó las reglas de pesca en el Alto Golfo de California y redujo 86 por ciento la superficie donde prohíbe las redes de enmalle para proteger a la vaquita marina.
La nueva regulación recorta el área de restricción a tan solo mil 562 kilómetros cuadrados, aunque mantiene la Zona de Tolerancia Cero e incorpora medidas de vigilancia. Organizaciones ambientalistas advierten que estas redes representan una de las principales amenazas para esta especie endémica y clasificada en peligro crítico de extinción.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó que el acuerdo, publicado el 14 de octubre en el Diario Oficial de la Federación (DOF), concentra las medidas de conservación en los sitios con mayor presencia del cetáceo, a partir de registros científicos y observaciones que comenzaron en 1993. Las disposiciones entraron en vigor este jueves.
Dentro del nuevo polígono, las autoridades conservarán la prohibición permanente de redes agalleras y de enmalle, pero permitirán métodos alternativos de captura, entre ellos anzuelos, palangres, trampas y buceo, siempre que cuenten con autorización oficial. La pesca nocturna tampoco podrá realizarse entre las siete de la noche y las cinco de la mañana
El instrumento mantiene los 225 kilómetros cuadrados de la Zona de Tolerancia Cero, donde ninguna embarcación puede desarrollar actividades pesqueras. Sin embargo, incorpora un corredor que permitirá el tránsito de unidades menores con vigilancia satelital, sin autorización para detenerse o utilizar artes de captura durante su recorrido.
Como parte de las nuevas disposiciones, los pescadores deberán identificar sus equipos y utilizar dispositivos de localización que permitan conocer los desplazamientos de sus embarcaciones. Para las unidades menores, el acuerdo concede a las autoridades un plazo máximo de 12 meses, a partir de la autorización presupuestal correspondiente, para implementar el sistema.
Además, el Gobierno federal estableció sitios oficiales de salida y desembarque en San Felipe, Baja California, y el Golfo de Santa Clara, Sonora, así como puntos adicionales en ambas entidades. Las infracciones podrán derivar en multas, decomisos y procedimientos para retirar concesiones o permisos.
El cambio ocurre después de que una investigación científica realizada entre mayo y septiembre de 2025 registró entre siete y diez vaquitas marinas en el área de estudio, con una probabilidad del 67 por ciento. Los especialistas también identificaron al menos una cría y posiblemente dos, lo que confirmó que estos mamíferos continúan su reproducción.
Los registros históricos muestran la magnitud de la disminución de la especie, exclusiva de México. En 1997, los científicos calcularon una población de 567 individuos; para 2008, la estimación descendió a 245 y, siete años después, apenas alcanzó 59.
Su principal amenaza es la captura accidental en redes utilizadas para pescar camarón, otras especies comerciales y totoaba, un pez cuya vejiga natatoria alimenta el tráfico ilegal internacional. Cuando una vaquita queda atrapada en estos instrumentos, no puede salir a respirar y muere por ahogamiento.
En su evaluación de 2025, los investigadores también detectaron presencia de vaquitas fuera de la Zona de Tolerancia Cero, particularmente hacia el noroeste. El equipo científico señaló la necesidad de proteger ese espacio para evitar la muerte de los últimos ejemplares, incluidas las madres y sus crías.
Respecto a la modificación territorial, la Semarnat aseguró que retomó las recomendaciones del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA), cuyos especialistas analizaron la distribución histórica de la especie y los resultados del monitoreo más reciente. La dependencia también vinculó las medidas con los compromisos de México ante la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
Por otra parte, las autoridades acordaron con las comunidades pesqueras reactivar el Comité de Expertos en Tecnologías Pesqueras, encargado de desarrollar y probar métodos de captura que reduzcan los riesgos para la biodiversidad marina y permitan mantener la actividad económica de las familias del Alto Golfo de California.
La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, celebró la reducción de la superficie de restricción y sus efectos para el sector pesquero. “Esto impulsará la pesca y la economía de las familias de la región”, afirmó al referirse a las nuevas disposiciones.
Para 2027, la Semarnat prevé otra campaña de observación acústica y visual, con la participación de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Sea Shepherd, Pronatura Noroeste y pescadores locales. El proyecto dará seguimiento a las crías identificadas en años anteriores, con el propósito de conocer su supervivencia y los cambios en la distribución de la especie.
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FGR