México redujo el número de personas con dificultades para alimentarse, pero 18.8 millones de habitantes todavía carecen de acceso a una dieta nutritiva y de calidad. La mejora nacional contrasta con Tabasco, Guerrero y Oaxaca, donde la carencia afecta a cerca de una cuarta parte de la población o más, según la medición de 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El país llega al Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora este mes, con una reducción de 4.6 millones de personas con deficiencia nutrimental entre 2022 y 2024. La proporción pasó de 18.2 a 14.4 por ciento, una baja relativa de una quinta parte, aunque la distancia entre regiones y niveles económicos permanece.
- El Tip: sólo 6.3% de los menores de 18 años en pobreza extrema vivía en hogares donde consumían frutas y verduras diario, frente a 36.6% que no tenían esa vulnerabilidad.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Alimentación y la Agricultura (FAO) también registra avances en el acceso alimentario, aunque con otra medición. Su informe más reciente calcula que el hambre crónica afectó a 4.1 millones de mexicanos, equivalentes al 3.1 por ciento, del 2023 al 2025. De 2004-2006, la proporción alcanzaba cuatro por ciento, una baja inferior a un punto porcentual. La FAO identifica subalimentación cuando el consumo habitual de energía no cubre los necesarios en un periodo, ya que éstas no garantizan una dieta nutritiva. Por eso, los 4.1 y 18.8 millones no describen el mismo problema ni deben sumarse.

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En cuanto a la inseguridad alimentaria moderada o grave, la ONU estimó una disminución de 24.9 por ciento en 2014-2016 a 16.5 por ciento en 2023-2025. El indicador pasó de afectar a casi una de cada cuatro personas a, aproximadamente, una de cada seis, equivalente a 8.6 millones menos en alrededor de una década.
Para 2025, el informe internacional añadió que unos 26.4 millones de mexicanos, uno de cada cinco habitantes, no podían costear una dieta saludable. La cifra supera ampliamente a los 4.1 millones con hambre crónica porque mide la posibilidad económica de adquirir alimentos nutritivos y no sólo las calorías mínimas.
Una revisión de los componentes del indicador nacional muestra que 9.8 millones de personas vivían con inseguridad alimentaria moderada en 2024, mientras 6.5 millones afrontaban una situación severa. Otros 4.1 millones presentaban limitaciones en la diversidad y frecuencia de consumo. Son niveles de privación dentro de una medición y no deben sumarse.
Por residencia, la carencia alcanzó a 21.6 por ciento de la población rural, frente a 12.4 por ciento en las ciudades. Las ciudades concentraban a 12.6 millones de afectados, frente a 6.1 millones en el campo. Otro indicador del Inegi revela que en 2024, 69.4 por ciento de la población tenía seguridad alimentaria y dieta diversa, frente a 55.6 por ciento en 2016.

• Saúl Monreal, a Fresnillo

