Quienes han seguido de cerca la controversia que provocaron los ajustes que se anunciaron en la semana a la llamada Modalidad 40 —mecanismo con el que trabajadores que no tenían un empleo formal podían seguir cotizando al IMSS a efecto de, mejorar sus pensiones al momento del retiro— nos cuentan que si bien se empiezan a perfilar dos vías de impugnación a lo publicada en el Diario Oficial de la Federación, no se tiene certeza de que pueda prosperar. La primera de ellas, nos dicen, sería la controversia constitucional —aquí sin embargo no se tiene claro que las fuerzas opositoras en el Congreso federal, podrían obtener los apoyos necesarios para acometerla—. La otra opción es la de que quienes se sientan afectados por la medida puedan recurrir al amparo. Por lo pronto, el Gobierno ha defendido que los cambios realizados que justifica con el argumento de que se han detectado anomalías en su ejecución y ha descartado que el ajuste tuviera que haber sido realizado por la vía legislativa. Su planteamiento en cambio es que la Modalidad 40 no desapareció y en todo caso el IMSS puede explicar las razones que motivaron el ajuste.
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