Se acabó el dinero, no tengo un centavo, dice director

Causa COVID-19 doloroso fin de escuela privada en Insurgentes

Cierra preparatoria Benjamín Franklin tras 71 años; se nos acabó el dinero, no tengo un centavo, dice el director; ofrecen a padres como reembolso equipo de cómputo

Escuela
Fachada del plantel ubicado en Insurgentes Norte.Foto: Especial
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Luego de 71 años de impartir clases a miles de adolescentes, la escuela preparatoria Benjamín Franklin, ubicada en la colonia Guadalupe Insurgentes, de la alcaldía Gustavo A. Madero, se convirtió en una víctima más del Covid-19 y tras declararse en bancarrota cerró sus puertas de manera oficial el pasado 18 de septiembre.

Ante cerca de 30 madres y padres de familia, el director de ese instituto, Alejandro Aisawa Lara, espetó con un tono de angustia: “se nos acabó el dinero, no tengo un centavo. Ya vendí cuatro carros y los malbaraté para poder pagar. La escuela está terriblemente endeudada”.

El directivo escolar ofreció la posibilidad de reasignar a alumnos en cuatro preparatorias con las mismas cuotas y colegiaturas para cumplir con acuerdos. Hubo quienes aceptaron y otros que no, con quienes Aisawa asumió el compromiso de hacer los reembolsos a más tardar el 6 de octubre. Con otros padres, acordó cubrir el monto con equipos de cómputo.

Se nos acabó el dinero, no tengo un centavo. Ya vendí cuatro carros y los malbaraté para poder pagar. La escuela está terriblemente endeudada

Alejandro Aisawa Lara, Director de la escuela Benjamín Franklin

“Con la seriedad y responsabilidad con la que siempre hemos actuado, fue necesario tomar la difícil decisión de que la escuela no se encuentra en condiciones de continuar prestando el servicio docente ofertado, por lo que se ha decidido cerrar su servicio educativo e instalaciones a partir del viernes 18 de septiembre”, adelantó la institución educativa a través de una circular enviada un día antes.

Ayer, desde las 9:00 horas, llegaron madres y padres de familia a una reunión con Aisawa Lara. Un día antes, dicen a La Razón, les pidieron regresar los libros de texto que les dieron en la inscripción para llevar a cabo el reembolso; sin embargo, éste no se llevó a cabo.

Además, señalan que los números rojos no se presentaron de un día a otro, por lo que consideraron “un abuso” el cierre abrupto del plantel.

“Todavía nos hablaban para decirnos que si ya íbamos a pagar los libros, que la mensualidad y ¿por qué nos hicieron esto si estaba en foco rojo?” reclamó una madre de familia que pide conservar el anonimato por miedo a que la institución no cumpla con lo acordado.

A otros, como a “Carolina”, quien tampoco da su nombre real para evitar represalias, le angustia el futuro de su hijo.

“Ahorita no sabemos a dónde van a asistir nuestros hijos, cómo van a tomar sus clases (...) Nos gustó la escuela por sus referencias, tiene 70 años de buenas referencias, entonces no nos esperábamos esto. Yo pagué mi mensualidad el día que nos dijeron que no iba a funcionar. No se nos alertó anticipadamente de lo que estaba ocurriendo”, señala.

En su comunicado, la dirección escolar expresó: “cuanto nos duele y nos apena habernos visto afectados por esta situación pandémica. Nunca hubiésemos deseado que tomar esta decisión. Pero el cierre es definitivo”.

“Les digo a todos ustedes, vayan a las escuelas a inscribir a sus hijos antes del día 30, porque si no, van a perder el año”, pidió Aisawa Lara antes de regresar a su oficina de uno de los planteles educativos de mayor tradición, pero que sucumbió ante la pandemia.