Otto von Bismarck - Foto: Especial
Berlín .- Una grabación de 1889 de la voz de Otto von Bismarck, canciller “de hierro” alemán, fue encontrada en Estados Unidos: y en ella se le escucha cantar el himno nacional francés.
Se trata de la sola prueba existente de la voz del canciller que fue encontrada y atribuida al aristócrata alemán después de yacer en el archivo Thomas Edison en Nueva Jersey por más de 60 años.
El 7 de octubre de 1889 Bismarck habló y cantó en un fonógrafo realizado con un cilindro de cera creado por el inventor estadunidense Thomas Edison.
Aunque la grabación es poco clara, se escucha claramente la voz de un hombre mayor, profunda y ronca, habla primero en inglés, luego en alemán y por fin canta la “Marsellesa”.
Los expertos se interrogan ahora acerca del porqué cantaría justamente el himno francés, después de haber estado en guerra contra el país fronterizo en 1870.
La atribución de la grabación fue posible a través de una atenta reconstrucción de los hechos: en 1889 Albert Wangemann, un colaborador de Edison, fue recibido por el canciller en el marco de un viaje promocional del fonógrafo.
Wangemann tocó primero varias canciones luego convenció el canciller a dejar grabar su voz. Artículos de prensa registraron el encuentro y relataron los temas propuestos por el canciller.
Se sabía que habría cantado la canción popular americana “In Good Old Colony Times”, tal y como un poema de Ludwig Uhland y una canción estudiantil alemana, según explicó el historiador Ulrich Lappenküper al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, el principal de derecha en la actualidad.
Documentos guardados en el archivo de Bismarck en Friedrichsruh revelan el gran interés que el fonógrafo despertó en la pareja Bismarck: una carta de la princesa Johana von Bismarck a su hijo da fe del entusiasmo.
La grabación del canciller concluye con lo que algunos historiadores consideran una broma dirigida a su hijo: le recomienda que no trabaje demasiado y que no coma ni beba desproporcionadamente.
Los cilindros de cera fueron hallados ya en 1957, dentro de una caja de madera que Edison guardaba en su laboratorio: los conservadores del museo Edison los mantuvieron en buen estado, pero desestimaron hasta ahora su contenido.
Hace un año un funcionario del museo contactó expertos alemanes para que analizaran las grabaciones, y tras algunas investigaciones estuvieron de acuerdo en atribuirlas al antiguo y poderoso canciller alemán, una de los personajes históricos de mayor renombre en Alemania.
