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El capo del Cártel de Medellín, Pablo Escobar, quien fue abatido por la policía en 1993, contaba con un grupo de temidos lugartenientes, como Jhon Jairo Velásquez, alias Popeye, quien ayer recuperó su libertad en Colombia luego de 22 años en prisión.
Popeye, jefe de sicarios y hombre de confianza de Escobar, fue condenado por el homicidio del aspirante presidencial Luis Carlos Galán en 1989, además de que reconoció haber ejecutado 300 asesinatos y coordinado otros tres mil.
No obstante, el hombre de 52 años aseguró en una entrevista al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario que es “un hombre totalmente nuevo, ya cambié mis antivalores por valores, que fue un trabajo que hizo el penal machacándome los antivalores que yo adoraba...Ya tengo valores”.
“Yo no le puedo aportar nada a la sociedad porque yo... en este momento tengo mucha gente en contra”, pero advirtió que puede ser útil para explicarle al país lo que es el programa de resocialización en las cárceles del país”, agregó.
Velásquez Vásquez, recluido por segunda vez desde el 8 de octubre de 1992, completó una buena parte de su condena —cerca del 60%— y tuvo buen comportamiento, lo que según las leyes colombianas le permitió beneficiarse de la libertad condicional.
Además del asesinato de Galán, Popeye encabezó el secuestro y posterior asesinato del procurador Carlos Mauro Hoyos, en 1988. Ese mismo año tuvo secuestrado una semana al ex presidente Andrés Pastrana (1998-2002). Se le responsabiliza igualmente de planear la explosión en pleno vuelo de un avión de Avianca en 1989. El cartel de Medellín dio la orden de volarlo porque creía que a bordo viajaba César Gaviria, para entonces candidato presidencial de la ola de Carlos Galán.
Hizo falta un fuerte dispositivo de seguridad, que incluyó cinco autos blindados, para escoltar a Jhon Jairo la noche del martes tras su salida de la cárcel del municipio de Cómbita, en el departamento de Boyacá y a unos 150 kilómetros al noreste de Bogotá.
Ahora como ex convicto, Popeye, que estudió 14 diplomaturas y se graduó como recuperador ambiental estando preso, tendrá un período de prueba de cuatro años y deberá presentarse periódicamente ante las autoridades, además de comprometerse a no volver a delinquir. Su salida fue criticada por víctimas del Cártel de Medellín, al que Velásquez se unió a los 18 años.
