En Caracas
Como una medida para “optimizar” el cono monetario, el Banco Central de Venezuela (BCV) incorporará los billetes de 500, mil, dos mil, cinco mil, 10 mil y 20 mil bolívares a la economía del país a partir del próximo 15 de diciembre. Con esta medida, el billete de 100 bolívares, que actualmente representa la mayor denominación, tendrá un equivalente en moneda, cuyo mayor valor era, anteriormente, de un bolívar.
“La ampliación del cono monetario hará más eficiente el sistema de pagos, facilitará las transacciones comerciales y minimizará los costos de producción, reposición y traslado de especies monetarias, lo que se traducirá en beneficios para la banca, el comercio y la población en general”, fue la explicación que ofreció el BCV sobre la emisión de nuevos billetes.
Sin embargo, el nuevo billete de 20 mil bolívares —el de mayor denominación de los presentados este miércoles, 7 de diciembre— sólo alcanza para comprar dos kilos de jamón de pavo en el supermercado.
Los de menor denominación rendirán aún menos para los compradores. La moneda de 100 bolívares quedará para una botana barata, porque ni para un cigarrillo detallado alcanza. Para comprar este último, se necesitaría otra moneda de 50 bolívares para completar el costo. La caja de 20 unidades sale en dos mil bolívares, suficiente para pagar con el billete que vale más.
El billete de mil es suficiente para pagar una empanada o comprar un kg de zanahorias; mas no para pagar la tarifa mínima de un traslado en taxi, que se ubica en los mil 300 bolívares.
Unos 36 huevos, que para la última semana de noviembre costaban cinco mil 200 bolívares está fuera del alcance del tercer billete de más alta denominación. El papel moneda de cinco mil bolívares es apenas suficiente para comprar tres litros de leche.
La compra de alimentos para una familia de clase media de cinco personas en el mercado de Guaicaipuro, un mercado popular de Caracas, se ubicaba cerca de los 93 mil bolívares para la última semana del mes de noviembre; lo que quiere decir que es necesario contar con cinco billetes de la más alta denominación para poder pagar la factura.
La medida gubernamental se produce como consecuencia de la crisis económica venezolana generada, principalmente, por la caída de los precios del petróleo y la falta de producción de alimentos, que ha llevado a unos índices de escasez por encima del 90 por ciento y un aumento de precios que alcanza el 500 por ciento. Ante esta situación, el dinero —el billete de mayor denominación actualmente es de 100 bolívares—no alcanza para cubrir los gastos básicos.
La economista y profesora de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Sary Levy, considera que la decisión tomada por la principal institución económica del país ayuda y facilita el manejo del dinero en efectivo en el país. Sin embargo, alega que la ampliación del cono monetario escenifica el proceso inflacionario que afronta el país.
“El valor de los nuevos billetes nos demuestra la ineficiencia de la política monetaria del Gobierno. El que se haya ampliado el cono monetario no genera ninguna inflación, es simplemente algo más cómodo que facilita la compra y venta de bienes”, comentó.
De acuerdo con la firma Econométrica, la inflación en Venezuela rondará entre 500 y 600 por ciento a finales de este 2016; mientras que otras empresas, como Datanálisis, prevén que pueda llegar a 800 por ciento.
Arlán Narváez, especialista en economía monetaria, explicó que la nueva resolución del BCV no podrá resolver ninguno de los problemas económicos de Venezuela, y reiteró que sólo funciona para demostrar la síntesis inflacionaria de la moneda.
“El problema no es la denominación de los billetes, es lo que está destruyendo el valor de la moneda. Lo que hace que nosotros tengamos que usar billetes de mayor valor es ocasionado por todas las políticas erradas del Gobierno“, precisó.
Tomado de Efecto Cocuyo
Papa exige al chavismo calendario electoral
En una carta privada divulgada ayer hoy, el Vaticano expresó su “preocupación” por lo poco alentador que han sido los resultados del diálogo del Gobierno de Nicolás Maduro y sus opositores, y pidió que se cumpla con el compromiso de un calendario electoral para una salida a la crisis.
La Santa Sede demanda que “las partes concuerden con el calendario electoral que permita a los venezolanos decidir sin dilaciones su futuro”, indica parte de la misiva firmada por Pietro Parolin, secretario de Estado de su Santidad en el documento del 1 de diciembre.
El texto de carácter “confidencial” fue entregado por la Iglesia católica a los delegados del Gobierno, los de la MUD, el grupo de expresidentes, y el secretario e la Unasur, Ernesto Samper.
Parolin manifestó su “dolor y preocupación” porque el panorama desde que inició el diálogo el pasado 30 de octubre no le “parece alentador”.
