Macron se afianza en parlamentarias

Foto: larazondemexico

En París

Emmanuel Macron gana su apuesta. Hace unos pocos meses, su partido La República en Marcha (REM) no existía, y hoy barre con sus diputados la Asamblea Nacional: el centrista obtuvo el 32.25 por ciento de los votos, con 96 por ciento de comicios escrutados.

El partido conservador Los Republicanos, junto al centroderecha de UD, consiguió 21.56 por ciento de los votos, el ultraderechista Frente Nacional de Marine Le Pen 13.4 por ciento; y La Francia Insumisa del izquierdista Jean-Luc Mélenchon, obtuvo un 10.96 por ciento. El Partido Socialista (PS), mayoritario hasta ahora en la Asamblea Nacional, y sus aliados se quedaron con un 9.47 por ciento.

El dato negativo fue que, con un 50 por ciento, la abstención alcanza un nivel histórico en unas legislativas. El primer ministro, Édouard Philippe lanzó un mensaje a los electores para insistirles “sobre la necesidad de ir a votar el próximo domingo”.

Jean-Paul Delevoye, presidente de la Comisión Nacional de Investidura de En Marcha, declaró anoche que este resultado debe llevarles “a mucha humildad y a una enorme responsabilidad”, sin olvidar que más de la mitad del electorado no ha ido a votar. “No podemos ignorar el porcentaje de abstención”, admitió Delevoye.

El secretario general de los socialistas, Jean-Christophe Cambadelis, reconoció “el retroceso sin precedentes de la izquierda y especialmente de los socialistas”, que terminan con un siete por ciento en estas elecciones después de cinco años en el poder.

Cambadelis no hizo ningún tipo de autocrítica y se limitó a denunciar que el próximo domingo podría salir de las urnas “una Asamblea Nacional sin debate democrático”. “No es sano ni deseable que un presidente que obtuvo el 24 por ciento de votos en la primera vuelta de las presidenciales y que ganó en la segunda vuelta sólo por el rechazo al Frente Nacional, se beneficie del monopolio de la representación democrática”, afirmó.

Para Julien Dray, veterano socialista, el partido atraviesa “una crisis política profunda”, e hizo una llamada para “refundarla identidad socialista”.

François Baroin, que asumió la campaña de Los Republicanos tras la marcha de François Fillon, también puso de relieve en primer lugar el nivel récord de la abstención. Su partido, que estaba destinado a gobernar el país, se ve con unos resultados en torno al 20 por ciento tras la derrota de su candidato en las presidenciales.

Para Baroin durante esta semana será necesario que haya un debate para quequeden claras “las diferencias que existen entre nuestros proyectos”, explicaba anoche deseoso de que se hable ya del contenido de los programas.

“No podemos aceptar la amenaza de aumentos espectaculares de impuestos que esperan a nuestro país”, comentó junto a una retahíla de elementos que piensan poner de relieve estos días, como “salir del suplicio de las 35 horas” o aplicar “una moratoria en el cierre de los servicios públicos en zonas rurales”.

Marine Le Pen retomó su discurso de que derecha e izquierda van de la mano y pidió a “los electores patriotas que acudan masivamente a las urnas el próximo domingo” para evitar la política catastrófica que prepara Macron, con su reforma de la Ley del Trabajo, y la inmigración.

Le Pen anunció que terminó “ampliamente en cabeza con cerca del 45 por ciento y que en segundo vuelta se enfrentará a lacandidata de La República en Marcha, que obtuvo menos del 20 por ciento.

Para la líder de la extrema derecha, es una buena dinámica, aunque no puede olvidar que en 2012 perdió esa circunscripción por poco más de un centenar de votos, lo que hace que, a diferencia de su padre, Jean-Marie Le Pen, o de su sobrina, Marion Maréchal-Le Pen, nunca haya sido diputada nacional.

Para Jean-Luc Mélenchon, los resultados muestran “una situación política totalmente inestable” y considera que la mayoría que ha obtenido el presidente de la República no les permitirá “destruir el código de trabajo para engatusar a los ricos”.

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