El sistema de asilo de Guatemala no puede solventar aún las más de 420 solicitudes de asilo que tiene en la lista de espera desde 2017, pero debido a la presión de Donald Trump, ya comenzó a recibir a las personas remitidas desde la frontera sur de EU.
Ayer, el primer solicitante extranjero no admitido en Estados Unidos llegó a Guatemala desde El Paso, Texas, en virtud de un acuerdo estadounidense que lo establece como un tercer país seguro para procesar a las personas que huyen de la persecución en sus países de origen.
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El programa imita al modelo que usaron los europeos para contener la inmigración desde Siria. La Unión Europea pactó con Turquía para que esta nación se convirtiera en Tercer País Seguro. Darle esta categoría a Guatemala fue un logro político del presidente Trump, quien prometió reducir sustancialmente el número de cruces ilegales a Estados Unidos. Tomar medidas enérgicas contra la inmigración es un elemento central de su campaña de reelección hacia 2020.
Erwin Ardon, de nacionalidad hondureña, es el primero de una lista que crecerá la próxima semana, en el marco del tratado entre EU y Guatemala; sin embargo, el problema está lejos de una solución, pues la protección que recibirán los solicitantes rechazados es temporal, pues serán persuadidos para volver a su país de origen.
El ministro del Interior guatemalteco, Enrique Degenhart, aseguró que se procesará a cualquier rechazado que quiera solicitar asilo, pero aclaró que las agencias de inmigración y asilo de las Naciones Unidas serían las responsables de proporcionar refugio durante su estadía.
En una declaración para Reuters, hace días, Degenhart explicó que esperaba que algunos de los repatriados regresaran a su hogar en El Salvador y Honduras.
“Los países de América Central no son seguros para regresar a los refugiados. Esos son países productores de refugiados y no pueden recibir refugiados en este momento, no tienen la capacidad de procesar a los solicitantes”
Yael Schacher
De la ONG Refugees International
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU recibió 10 millones de dólares del gobierno de Estados Unidos, para ayudar a los migrantes a regresar voluntariamente de Guatemala a sus hogares.
“El (solicitante de asilo hondureño) que llegó necesita refugio y estamos trabajando con organizaciones para ofrecer esta ayuda”, dijo la portavoz de la OIM, Melissa Vega, en comunicado.
La documentación oficial de Ardon con la agencia de migración de Guatemala mostró que su autorización para permanecer en el país expirará en tres días.
[caption id="attachment_1055846" align="alignnone" width="696"] El hondureño Erwin Ardon, quien solicitó asilo en Estados Unidos, se convirtió en el primer trámite remitido al gobierno de Guatemala; será llevado en breve a su país de origen. Foto: AP[/caption]
Vega dijo que Ardon no buscará asilo en Guatemala, sino que será transportado a Honduras bajo el programa de la OIM, que también incluye alimentos temporales y atención médica. Debe someterse a una evaluación médica, que incluye un control psicológico, para asegurarse de que está en condiciones de viajar, dijo la OIM.
Degenhart comentó que se esperan más vuelos desde Estados Unidos que lleven a solicitantes de asilo extranjeros la próxima semana, pero que no estaba claro cuántos serían devueltos.
Los demócratas y activistas dicen que es irresponsable enviar a personas vulnerables a buscar refugio a un país con altas tasas de asesinatos, su pequeño sistema de asilo y su débil Estado de derecho
Refugees International, una organización de defensa, acusó a Trump de “trasladar la carga” de procesar a los solicitantes de asilo a países como Guatemala, donde más de 100,000 huyeron para buscar asilo en Estados Unidos el año pasado.
“Los países de América Central no son seguros para regresar a los refugiados”, expresó Yael Schacher, miembro de Refugees International. “Esos son países productores de refugiados y por lógica no pueden recibir a más personas en este momento, no tienen la capacidad de procesar a los solicitantes”.