Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, reconoció por primera vez que el país perpetró el sofisticado doble ataque a Hezbolá en el que hicieron estallar bípers y walkie-talkies.
Medios como Times of Israel reportaron a casi 50 días de esos hechos que el ultraderechista aceptó la autoría del golpe en el que se eliminó a decenas de terroristas y dejó fuera de combate a mil 500 más al alterar las baterías de sus equipos de comunicación, luego de que el grupo islámico e Irán denunciaran que hubo participación del ejército y la agencia de Inteligencia judía El Mossad.
Fue durante una reunión semanal que el mandatario abundó que los atentados, ocurridos los pasados 17 y 18 de septiembre en ciudades de Líbano, se concretaron incluso pese a la oposición de altos funcionarios del gabinete, como parte de la estrategia con la que sus fuerzas también eliminaron días después al líder de la resistencia islámica, Hassan Nasrallah.
La crítica apunta al extitular del ejército sin mencionarlo. Desde que comenzó la guerra medios y fuentes de gobierno externaron las diferencias entre Yoav Gallant, recientemente destituido, y el líder judío, quien también fue blanco de ataques enemigos, lo que recuerda que incluso meses antes de la invasión y masacre de Hamas el premier cesó al mando militar que desafió su propuesta de reforma judicial, pero lo restituyó en el cargo ante las peores protestas en su gestión.
Y en la última recta del conflicto chocaron por las operaciones terrestres en la frontera norte contra Hezbolá.
