Venezuela después de Maduro

“Amanecimos en calma... con 40 muertos”

La mayoría de los habitantes de Caracas permanecen en casa; la invasión de EU obliga al cierre voluntario de negocios; habitantes temen nuevos ataques mientras duermen

Las principales calles de Caracas lucieron casi desiertas, tras los ataques perpetrados por EU, el 3 de enero.
Las principales calles de Caracas lucieron casi desiertas, tras los ataques perpetrados por EU, el 3 de enero. Foto: REUTERS

“Despertamos en shock, el país amaneció en tensa calma, luego, con el registro de la luz del día, se hicieron evidentes los daños ocasionados por los ataques militares de Estados Unidos”, dijo a La Razón José Negrón, un periodista venezolano radicado en Caracas, la capital que fue atacada durante la madrugada del 3 de enero, en un operativo que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

Negrón comentó que en recorridos que pudo hacer por la ciudad pudo constatar que los ataques no solo se ciñeron a las instalaciones militares, también hubo daños en la infraestructura civil.

No sabemos si Trump y sus tropas se atreverán a lanzar un segundo ataque en el país. No podemos dormir tranquilos, no sabemos qué va a pasar
José Negrón, Residente venezolano

“Hemos atestiguado que asesinaron a personas en esos ataques, al menos 40”, dijo José Negrón, quien citó a las autoridades que todavía gobiernan en Venezuela.

Aunque la capital venezolana, de acuerdo con el testimonio, transcurrió en calma durante las horas posteriores a la intervención estadounidense, hay un clima de incertidumbre, pues la gente no sabe qué va a ocurrir ahora que Donald Trump ha dicho que gobernará a los venezolanos.

Frente a esta nueva realidad, “la gente se quedó resguardada en sus hogares, asimilando, metabolizando este choque tan fuerte, la mayoría de los negocios no abrió, algunos sí, sobre todo los de productos de higiene, medicinas; hubo colas de personas abasteciéndose en ese tipo de establecimientos”, contó José a este diario.

Las calles de la mayor ciudad de Venezuela, que suelen estar saturadas, lucieron casi vacías, lo mismo que los sistemas de transporte, “solo algunos cuantos que miran con desconcierto, en la incertidumbre”.