Groenlandia busca reforzar su relación con Estados Unidos sin que ello implique una amenaza a su soberanía ni un intento de anexión. Así lo afirmó ayer el primer ministro del territorio autónomo danés, Jens-Frederik Nielsen, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, reiterara su interés en hacerse con el control de la isla por razones estratégicas y de defensa.
- El Dato: Donald Trump aseguró que Groenlandia está rodeada de barcos rusos y chinos “por todas partes” y que Dinamarca “no va a ser capaz” de garantizar su seguridad.
En una conferencia de prensa en Nuuk, Nielsen llamó a evitar el pánico y subrayó que no existe un riesgo inmediato de una toma de control. Aseguró que Groenlandia no puede compararse con Venezuela, donde fuerzas estadounidenses capturaron recientemente al presidente Nicolás Maduro. “Somos un país democrático”, afirmó, al tiempo que reiteró su disposición a mantener una relación estrecha con Washington a través del diálogo directo y no mediante declaraciones públicas.
El magnate volvió a poner el tema sobre la mesa al señalar que Estados Unidos “necesita” Groenlandia para su defensa y que el asunto será retomado en las próximas semanas. El republicano argumentó que la isla se encuentra rodeada de presencia rusa y china, lo que, a su juicio, rebasa la capacidad de Dinamarca para garantizar su seguridad.
Las declaraciones de Trump generaron una rápida reacción en Europa. Varios gobiernos expresaron su respaldo a Dinamarca y a Groenlandia, insistiendo en que el futuro del territorio corresponde únicamente a su población. El primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó que ninguna otra nación debe decidir sobre el destino de la isla, mientras que Alemania sugirió que la OTAN podría analizar medidas para protegerla.
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Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, adoptó una postura firme al advertir que un ataque contra Groenlandia tendría consecuencias graves para la alianza atlántica. Señaló que si un país de la OTAN ataca a otro, se pondrían en riesgo los fundamentos de la organización y la seguridad construida desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Subrayó que Dinamarca no aceptará amenazas y que espera que todos los aliados respeten las fronteras existentes.
Frederiksen rechazó además las acusaciones de que su país no invierte lo suficiente en la seguridad del Ártico, al recordar que se han destinado cerca de 90 mil millones de coronas danesas a ese objetivo. Dijo tomarse en serio las intenciones de Donald Trump, aunque aclaró que no actúa desde el nerviosismo, sino desde una postura realista y prudente.
Groenlandia, con una población cercana a los 57 mil habitantes, no es miembro independiente de la OTAN, pero está protegida por la pertenencia de Dinamarca a la alianza. Su ubicación estratégica entre Europa y América del Norte, así como sus recursos minerales, la convierten en un punto clave para el sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos y para su interés en reducir la dependencia de exportaciones chinas.
Nielsen reiteró que su gobierno busca profundizar la cooperación con la OTAN y mantener una relación sólida con Estados Unidos, pero dejó claro que cualquier discusión sobre el futuro de Groenlandia debe basarse en el respeto a su democracia y a la voluntad de su población.


