El Pentágono ordenó a unos mil 500 soldados en servicio activo, con base en Alaska, que se preparen para un posible despliegue en Minnesota, en medio de protestas contra la ofensiva migratoria del gobierno de Donald Trump. La instrucción fue descrita por funcionarios estadounidenses como una “planificación prudente” ante un eventual agravamiento de la violencia.
Las tensiones se intensificaron en Minneapolis tras la muerte de Renee Good, una mujer de 37 años que recibió disparos de un agente del ICE el 7 de enero, hecho que detonó manifestaciones mayoritariamente pacíficas y enfrentamientos aislados con fuerzas federales. El magnate advirtió que podría invocar la Ley de Insurrección si las autoridades estatales no contienen a los manifestantes.
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, rechazó un eventual despliegue militar al considerar que “exacerbaría las tensiones” y aseguró que la ciudad no requiere más presencia federal para garantizar la seguridad. Mientras, el Pentágono afirmó que “siempre está preparado para ejecutar las órdenes del comandante en jefe”.
En tanto, el gobernador Tim Walz movilizó a la Guardia Nacional estatal para apoyar a la policía local y proteger el derecho a la protesta pacífica, mientras líderes locales acusan a la Casa Blanca de sobrerreaccionar y utilizar episodios aislados para justificar el uso de tropas.

