EL PRESIDENTE de Israel, Isaac Herzog, condenó ayer los “actos brutales” cometidos contra detenidos y advirtió sobre una peligrosa “brutalización” de la sociedad israelí, tras la difusión de imágenes donde activistas de la Flotilla Global Sumud aparecen humillados bajo custodia de fuerzas subordinadas al ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir.
En un discurso contundente, Isaac Herzog afirmó que ningún detenido puede ser privado de derechos humanos y calificó de “turba sin ley” a colonos violentos en Cisjordania. También rechazó agresiones contra comunidades cristianas y musulmanas, al advertir que nadie debe tomarse la justicia por su mano.
Las declaraciones provocaron una reacción inmediata de Ben Gvir, quien acusó al mandatario de “llamar bestias” a cientos de miles de ciudadanos israelíes y dijo que “no merece ser presidente”.
La controversia se agravó tras la publicación de un video donde el ministro observa a activistas arrodillados, con ojos vendados y manos atadas en el puerto de Ashdod. Los organizadores denunciaron al menos 15 casos de abuso sexual durante la detención.
Por su parte, Francia prohibió la entrada al país de Ben Gvir y pidió sanciones europeas, mientras que Polonia le impuso un veto de cinco años.
El caso profundiza el aislamiento internacional de altos funcionarios israelíes por sus excesos hacia activistas.
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