Diálogo nuclear, bajo presión

Trump enfría pacto con Teherán y exige garantías

Washington prolonga bloqueo naval hasta firma oficial; Irán deja aval final al líder supremo y rechaza ceder la soberanía atómica; Europa respalda negociación, mientras Israel exige libertad operativa en Líbano

Una mujer cruza la calle en el centro de Teherán, en medio de la calma, ayer. Foto: AP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró ayer que las conversaciones de paz con Irán avanzan “de manera ordenada y constructiva”, aunque dejó claro que su administración no permitirá un cierre precipitado ni reducirá la presión militar y económica mientras no exista plena certeza de que Teherán renunciará de manera efectiva a cualquier posibilidad de desarrollar armamento nuclear.

A través de un mensaje en Truth Social, el magnate informó que dio instrucciones a su equipo negociador para evitar prisas y mantener vigente el bloqueo marítimo impuesto por Washington contra puertos iraníes. “Las negociaciones avanzan de manera ordenada y constructiva, y he informado a mis representantes para que no se apresuren a cerrar un acuerdo”, escribió.

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Asimismo, subrayó que el tiempo juega en favor de Washington y remarcó que cualquier pacto deberá garantizar la imposibilidad absoluta de que Irán desarrolle o adquiera un arma nuclear. “Ambas partes deben tomarse su tiempo y hacerlo bien. No puede haber errores”, añadió.

La declaración presidencial llegó en medio de versiones que apuntan a un entendimiento preliminar que podría anunciarse en los próximos días. De acuerdo con filtraciones citadas por medios estadounidenses, el borrador incluiría la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, el levantamiento progresivo de sanciones económicas y una tregua inicial de 60 días para negociar un acuerdo nuclear integral.

Por su parte, altos funcionarios estadounidenses sostienen que Teherán aceptó en principio deshacerse de su uranio altamente enriquecido, aunque admiten que siguen pendientes detalles técnicos y verificaciones operativas.

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El mecanismo planteado se dividiría en dos etapas: primera, la reapertura de Ormuz y el levantamiento gradual del cerco marítimo; después, una negociación técnica sobre eliminación verificable de reservas nucleares sensibles. El alivio financiero a Teherán, incluida la descongelación parcial de activos retenidos, dependerá sólo del cumplimiento efectivo de las exigencias estadounidenses.

En tanto, Donald Trump respondió a los cuestionamientos de los republicanos asegurando que el eventual pacto será muy distinto al firmado por Barack Obama en 2015, acuerdo del que se retiró durante su primer mandato. Dijo que aquel entendimiento abrió el camino para que Teherán avanzara silenciosamente en capacidades estratégicas. “No ocurrirá lo mismo. De hecho, es todo lo contrario”, sostuvo.

ENDURECE POSTURA. Desde Teherán, el presidente Masud Pezeshkian confirmó disposición para alcanzar un entendimiento, aunque subrayó que ninguna resolución será válida sin autorización expresa del líder supremo, Mojtaba Jamenei.

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“No se tomará ninguna decisión fuera del marco del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y sin la coordinación y el permiso del líder supremo”, declaró a la televisión pública IRIB.

Insistió en que Irán está dispuesto a ofrecer garantías al mundo de que no busca armas nucleares, pero rechazó cualquier fórmula que vulnere la dignidad nacional o limite el desarrollo tecnológico pacífico. Afirmó que ni él ni su equipo negociador cederán en el honor del país. También pidió a la radiotelevisión estatal y al resto de instituciones proyectar cohesión frente a la comunidad internacional.

Horas más tarde, Mohsen Rezaei, asesor del líder supremo, Mojtaba Jamenei, y excomandante de la Guardia Revolucionaria, elevó el tono al advertir que Irán podría retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear como respuesta estratégica a nuevas amenazas externas.

Aseguró además que cualquier agresión en el golfo Pérsico provocará una respuesta “firme, contundente y sin precedentes”. El funcionario advirtió que Teherán romperá cualquier intento hostil de bloqueo naval.

CONTINUARÁ OFENSIVA. Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, informó que sostuvo una conversación con su homólogo estadounidense el sábado y dijo que recibió garantías explícitas sobre plena libertad operativa israelí. Según el mandatario, Washington confirmó que Israel conserva derecho absoluto a defenderse “en cualquier frente, incluido Líbano”.

Fuentes oficiales israelíes señalaron que Jerusalén dejó claro a Estados Unidos que ningún acuerdo con Teherán limitará acciones preventivas contra amenazas vinculadas a Hezbolá.

El tema adquiere relevancia por la ocupación israelí del sur libanés desde finales del año pasado y por la guerra sostenida con milicias chiíes respaldadas por Irán.

Teherán vinculó indirectamente el éxito de las negociaciones a una reducción de ataques israelíes contra territorio libanés.

VÍA DIPLOMÁTICA. En tanto, gobiernos europeos respaldaron discretamente el proceso y consideran que una reapertura estable de Ormuz aliviaría riesgos energéticos globales.

Mientras que diplomáticos continentales han insistido en la necesidad de consolidar garantías verificables y evitar una escalada militar que fracture nuevamente la seguridad regional.

En tanto, Washington exige resultados irreversibles; Teherán reclama respeto soberano; Israel exige libertad militar plena; Europa apuesta por estabilización inmediata. El acuerdo entre ambos países podría redefinir el equilibrio estratégico de Medio Oriente durante la próxima década.


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