Keir Starmer anunció ayer su dimisión como líder del Partido Laborista y primer ministro británico tras reconocer que perdió la confianza de su grupo parlamentario para seguir gobernando.
Informó que ya comunicó su decisión al rey Carlos III y aseguró que trabajará para garantizar una transición ordenada al frente del Ejecutivo.
“Cada decisión que he tomado ha sido anteponiendo el país que quiero. Por eso, renunciaré como líder del Partido Laborista”, afirmó Keir Starmer, visiblemente emocionado y acompañado por miembros de su gobierno.
El mandatario explicó que solicitó al Comité Nacional Ejecutivo laborista establecer el 9 de julio como fecha para iniciar la presentación de candidaturas a la sucesión. El proceso deberá concluir antes del receso parlamentario de verano, con el objetivo de que el nuevo líder asuma el cargo en septiembre o incluso antes si sólo se presenta un aspirante.
Mientras se elige a su sucesor, permanecerá en el cargo para evitar un vacío de poder y prometió apoyar al próximo líder. Con esta renuncia, el Reino Unido se encamina a tener este año a su séptimo primer ministro en una década. Antes ocuparon Downing Street David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss, Rishi Sunak y el propio Keir Starmer.

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