La cifra de muertos del devastador deslave e inundaciones repentinas que arrasaron pueblos enteros en Nepal y China se acercó ayer a los 600, mientras que el de desaparecidos se duplicó a dos mil 482, mientras rescatistas continúan trabajando para rescatar a sobrevivientes y apoyar a cientos de familias que perdieron todo, mientras se mantiene la alerta máxima ante posibles nuevas inundaciones procedentes de un nuevo lago que se formó en lo alto de la cordillera del Himalaya.
Nepal detalló que 579 cuerpos han sido rescatados, mientras que China elevó a siete los muertos en el lado tibetano, lo que hace un balance de 586 (algunos de ellos arrastrados río abajo hasta tan lejos como India), sin que haya constancia de coordinación entre ambas partes para cotejar cifras.
Además, en las últimas horas las autoridades nepalíes elevaron drásticamente la cifra de personas en paradero desconocido hasta mil 924, entre los que hay 933 empleados de centrales hidroeléctricas, más de un centenar de efectivos de las fuerzas de seguridad y personal aduanero, y 622 turistas: 473 extranjeros y 149 nepalíes de residencia exterior, además de ciudadanos locales. Las fuerzas de seguridad evacuaron a 129 visitantes extranjeros en las zonas afectadas. En total, Nepal ha rescatado a cuatro mil 451 personas.
- El Dato: El desprendimiento de rocas y parte de un glaciar del Himalaya alcanzó una magnitud de 5.2 en medición sísmica y fue lo que provocó la riada que generó el desastre.
Del lado chino, los medios estatales habían reportado previamente que 558 personas estaban en paradero desconocido, y hay poca información sobre los sobrevivientes, mientras la prensa estatal mostraba evacuaciones de aldeas y los esfuerzos de los líderes por dirigir el operativo de ayuda.
La Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja informaron a su vez que las estimaciones iniciales sobre el impacto de la gigantesca riada habría afectado a unas 93 mil personas, aunque todavía no han llegado a ciertas áreas inundadas, por lo que esa cifra podría aumentar.
El Ejército de Nepal se movilizó para ayudar a rescatar a más de 100 personas que se cree están atrapadas dentro de un túnel en una planta hidroeléctrica ubicada en el distrito más afectado del país. Igual que en otras partes de la zona del desastre, su trabajo se vio complicado por las gruesas capas de lodo.
- 4,451 personas han sido rescatadas tan sólo en Nepal
Las autoridades emitieron una nueva alerta el viernes después de recibir información acerca de la rotura de una represa del lado del Tíbet. Se indicó al personal de seguridad y a los equipos de rescate y ayuda que se mantuvieran en máxima alerta y se trasladaran de inmediato a un lugar seguro si fuera necesario. Además, se instó a la población que está en zonas que podrían verse afectadas a trasladarse a lugares más seguros.
No está claro si la rotura de la presa está relacionada con los temores de inundaciones ligados a un lago de contención que se formó después de las inundaciones repentinas iniciales en lo alto de la cordillera del Himalaya.
Tras mucho esfuerzo, unos 680 rescatistas llegaron finalmente a pie y en balsas a la zona más afectada en Gyirong. Algunos bajaron desde drones enviados a la zona. El portavoz de la policía de Nepal, Abi Narayan Kafle, dijo que la operación de rescate continuaba, pero con un nivel de alerta máximo. “No se ha detenido”, afirmó.
La agencia de gestión de desastres nepalí reportó que tres mil 253 personas han sido evacuadas por aire en helicóptero desde la zona de la catástrofe. Los sobrevivientes, incluyendo heridos, fueron llevados a la capital, Katmandú, y a otros lugares.
Debido a que carreteras y puentes han sido arrasados y a la interrupción de cobertura celular y de electricidad, las autoridades no han podido acceder a algunas de las zonas más afectadas, pues al menos hay dos áreas a las que es imposible acceder si no es en helicóptero.
El temor a una nueva riada desató el éxodo y complicó las labores de rescate. La única carretera del valle del Bhote Koshi quedó dividida ¿ entre dos urgencias opuestas. Mientras decenas de familias descendían a toda prisa con sus pertenencias y ganado para poner a salvo lo que les queda, un puñado de personas intentaba abrirse paso en sentido contrario, decididos a llegar a las aldeas aisladas para buscar a sus desaparecidos.
“¡No sigan, den la vuelta! ¡El río viene sucio y vuelve a crecer arriba!”, gritaron los ocupantes de un vehículo que se alejaba a los que todavía pretendían subir hacia el valle.
“Venimos a buscar a mi cuñado, que sigue desaparecido, pero la Policía nos ha parado y la propia gente que baja nos pide que demos la vuelta. Entiendo que ellos huyan porque ya tienen a los suyos consigo, pero cuando no sabes si tu familia está viva o muerta es imposible dar media vuelta y marcharte sin mirar”, explicó Ramesh Khadka tras quedar encallado en un desvío de tierra.
La congestión de los pasos estrechos donde los desprendimientos habían reducido la calzada a un solo carril de fango, obligaron a los convoyes del Ejército y la Policía a frenar el paso para ordenar la salida de los civiles, mientras los helicópteros asumían los traslados urgentes y el reparto de víveres en las cotas más altas.
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