El primer ministro de Canadá, Mark Carney, reconoció ayer que su gobierno examinó la posibilidad de una acción militar de Estados Unidos contra su país, aunque consideró que se trata de un escenario extremadamente remoto.
La evaluación ocurrió después de que el presidente Donald Trump planteara en repetidas ocasiones convertir a Canadá en el “estado 51”.
“Es simplemente gestión de riesgos. No es el escenario base, pero sería irresponsable no prepararse”, declaró Mark Carney a The New York Times. El premier no explicó en qué consistió el análisis.

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En enero se conoció que las Fuerzas Armadas canadienses elaboraron, por primera vez en cerca de un siglo, un modelo teórico para responder a una hipotética invasión estadounidense. Funcionarios aclararon entonces que no se trataba de un plan operativo.
El escenario contemplaba que, ante la superioridad militar de Estados Unidos, Canadá podría perder posiciones terrestres y marítimas en pocos días y recurrir después a emboscadas, sabotajes, drones y pequeñas unidades militares o civiles armados.
Las declaraciones se produjeron en medio del deterioro de las relaciones entre ambos países. Pese a las tensiones comerciales, Mark Carney aseguró que habla “frecuentemente” con Donald Trump y sostuvo que todavía es posible alcanzar un acuerdo comercial con su vecino del sur.


