Represión en Buenos Aires

Argentinos protestan por los recortes a universidades

Reclaman más fondos y mejores salarios; policías lanzan gases lacrimógenos y agua a presión; científicos, jubilados y personas con discapacidad se suman a la manifestación

Un manifestante, durante la protesta universitaria frente al Congreso de Argentina, ayer.
Un manifestante, durante la protesta universitaria frente al Congreso de Argentina, ayer. Foto: Reuters

Miles de estudiantes, docentes y trabajadores universitarios marcharon ayer en Buenos Aires y otras ciudades de Argentina para exigir al gobierno de Javier Milei que cumpla la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada en 2025, y entregue los recursos que adeuda a las instituciones públicas.

La quinta Marcha Federal Universitaria reunió también a familias y representantes de otros sectores afectados por las políticas de ajuste. Los manifestantes reclamaron mejores salarios, actualización de becas y fondos para mantener las clases, la investigación científica y el funcionamiento de las universidades.

“Nuestro sueldo está perdiendo un gran poder adquisitivo y ya no aguantamos más”, dijo a EFE Marta Flores, trabajadora de la Universidad de Buenos Aires (UBA), durante la concentración en la Plaza del Congreso.

  • El Dato: El financiamiento a la educación es uno de los reclamos que salió a la escena pública desde 2024, en un país donde se apoya la educación gratuita y de calidad.

Por su parte, Eric Simonetti, profesor de Filosofía de la Universidad de La Plata, advirtió que la pérdida del poder adquisitivo provocó la renuncia de miles de docentes en distintas instituciones, debido a que sus salarios ya no les alcanzan para cubrir sus necesidades.

La movilización se produjo después de meses de huelgas, cortes de calles y clases para exigir la entrega de recursos destinados a la educación superior.

Las agresiones. Poco antes de la marcha, las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y chorros de agua a presión contra los asistentes, luego de que un grupo de ocho encapuchados rompiera mobiliario urbano y arrojara objetos contra las vallas del Parlamento.

Aunque los incidentes fueron protagonizados por un grupo reducido, los gases alcanzaron a estudiantes, docentes, trabajadores y familias que participaban en la protesta. Algunos medios de comunicación calificaron a los encapuchados de “infiltrados”.

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Dos horas después, los gases seguían dispersándose en la plaza y dificultaban la respiración de quienes permanecían en el lugar. Pese a las agresiones, los manifestantes mantuvieron la concentración y el acto central comenzó entre humo y momentos de caos.

Las cámaras de televisión captaron el momento en que una bomba de gas lacrimógeno golpeó la cabeza de una mujer que participaba en la marcha para reclamar educación pública para sus hijos.

Además, un camarógrafo del canal C5N recibió un golpe en el rostro cuando se acercó a uno de los encapuchados para preguntarle a qué grupo pertenecía y qué llevaba en su bolso.

Sectores afectados. A la protesta, se unieron científicos, jubilados, personas con discapacidad y trabajadores de la salud, quienes también denunciaron los efectos de las medidas de ajuste del gobierno argentino. Los participantes exigieron que el gobierno de Javier Milei entregue los fondos pendientes y garantice los recursos necesarios para sostener la educación pública superior. También reclamaron una recomposición salarial para docentes.

La disputa por el financiamiento universitario sigue en los tribunales, mientras la comunidad educativa mantiene sus protestas para que se aplique la legislación aprobada.


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