Las financieras adscritas a la Asociación Mexicana de Sociedades Financieras de Arrendamiento, Crédito y Factoraje (Amsofac) destinarán 103 mil millones de pesos (mdp) en inversiones durante 2026 para fortalecer el financiamiento a las pequeñas y medianas empresas (pymes), aseguró Alberto Martínez Rubio, presidente de la institución.
“Hoy más que nunca, México nos necesita. Las Sofomes y las arrendadoras no solo somos instituciones, somos vehículos de desarrollo, somos puentes”, afirmó.
En este sentido, la Amsofac, en conjunto con Bancomext, la Bolsa Institucional de Valores (BIVA) y la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), anunciaron un frente común para impulsar el crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), consideradas el verdadero motor económico del país.

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“Nuestra visión para los próximos 50 años es convertirnos en una herramienta de política económica, acompañando con recursos a las empresas, en especial a las PYMES”, agregó Martínez Rubio. “Creemos profundamente en el poder transformador del financiamiento bien otorgado”, remató.
Desde el sector bursátil, María Ariza, directora general de BIVA, destacó que se busca financiar a quienes impulsan la economía real: empresas que producen, que generan empleo y que innovan.
“Hacen posible el crecimiento del país”, expresó.
Ariza añadió que la relación entre las instituciones financieras no bancarias y el mercado bursátil muestra un “camino renovado”, con un futuro donde “vamos a multiplicar el acceso al mercado”.
Por su parte, Roberto Lazzeri Montaño, director general de Bancomext, subrayó que la banca de desarrollo cuenta con programas específicos para apoyar a las pymes, pero adelantó que a partir de 2025 serán “más agresivos”.
“Estaremos lanzando programas adaptados al Plan México”, dijo en referencia a la estrategia presentada en enero por la presidenta Claudia Sheinbaum, la cual busca impulsar la industria nacional, atraer inversión, generar empleos y brindar estabilidad económica.
Estabilidad y resiliencia en las financieras no bancarias
Este renovado compromiso de inversión ocurre en un contexto en el que las Instituciones Financieras no Bancarias (IFNB), particularmente aquellas enfocadas en arrendamiento y factoraje, han mostrado mayor estabilidad frente a escenarios de alta volatilidad económica, de acuerdo con un análisis reciente de la calificadora PCR Verum.
“La calidad de activos en este segmento ha sido apropiada, con un desempeño financiero relativamente estable y buen acceso a recursos”, señaló la firma en un reporte. Además, añadió que algunas instituciones cuentan con el respaldo de grupos de control sólidos, lo cual incrementa su fortaleza operativa.
A pesar de la desaceleración económica derivada de la incertidumbre comercial entre México y Estados Unidos, PCR Verum observó un dinamismo positivo en las colocaciones crediticias de estas entidades, con expectativas de crecimiento moderado en los próximos meses.
“Dentro del sector, las instituciones enfocadas en financiamiento de activos productivos tienden a registrar menores niveles de morosidad, ya que los acreditados priorizan el pago de bienes estratégicos para su operación”, precisó la agencia.
En contraste, segmentos más sensibles a los ciclos económicos, como agronegocios, consumo y exportaciones, siguen mostrando cierta vulnerabilidad ante episodios de estrés financiero.
No obstante, la calificadora consideró que “una gestión prudente del portafolio y una adecuada diversificación sectorial podrían acotar estos riesgos”.
Uno de los datos más relevantes del análisis es el indicador de cartera vencida (IMOR) promedio, que en los últimos cinco años se ha mantenido por debajo del 2.2 por ciento, y que para el segundo trimestre de 2025 se ubicó en apenas 1.3 por ciento.
“Los deterioros observados han respondido principalmente a casos específicos, más que a una tendencia general del sector, lo cual refleja resiliencia en estos portafolios”, añadió la calificadora.
Hacia adelante, PCR Verum prevé que el control en los niveles de cartera vencida y la baja recurrencia de castigos crediticios se mantendrán, particularmente en aquellas instituciones con mayor diversificación por actividad económica y menor exposición a riesgos comunes en su base de acreditados.
Asimismo, el rendimiento sobre activos totales promedio (ROAA) en estas financieras se ha mantenido sólido, rondando entre 3.5 y 4.5 por ciento.
Para el primer semestre de 2025, este indicador se situó en 4.2 por ciento, lo cual las posiciona favorablemente frente a otros sectores financieros.
PCR Verum destacó que muchas de estas entidades, sobre todo las que operan en arrendamiento, seguirán beneficiándose del ciclo a la baja en las tasas de interés, ya que los ajustes en su fondeo no siempre se trasladan de forma directa a los acreditados.
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FGR

