La cuenta regresiva para el inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026 ya corre y, con ella, la transformación del Estadio Azteca —ahora Estadio Banorte— se perfila como uno de los proyectos más emblemáticos. Sin embargo, más allá de los casi 3 mil millones de pesos que costó su remodelación, emerge un costo menos visible, pero cada vez más urgente: el impacto hídrico y el aumento en el uso de plásticos derivados del consumo humano.
Desde la construcción de este tipo de infraestructura de gran escala, se observa un uso intensivo de agua en prácticamente todas sus fases; sin embargo, al término, también se observará un consumo importante tanto para su funcionamiento, como para el consumo humano. “En la construcción, el agua no es un tema menor, cuando falta, la obra se frena y el proyecto se compromete”, adviertió Lucas Barrionuevo, cofundador de Somos PURA, una empresa de especializada en purificación de agua.
- El Dato: El 19 de enero de 2026 se promulgó la Ley General de Economía circular, enfocada en impulsar la conservación del medio ambiente en el país.
Bajo estándares de la industria, una construcción convencional requiere en promedio 686 litros de agua potable por metro cuadrado, lo que en una intervención de esta magnitud se traduce en millones de litros adicionales.
Sin embargo, para expertos como los de Somos PURA, el verdadero punto de presión llegará con la operación del estadio, el cual tiene una capacidad cercana a 90 mil personas; es decir, en cada partido del Mundial concentrará en pocas horas una demanda masiva de agua para servicios sanitarios, alimentos e hidratación. En ese contexto, el modelo predominante —basado en agua embotellada— se convierte en un detonador directo de residuos, en muchos casos, de un solo uso.
“Cuando un estadio de esta magnitud opera dependiendo del agua embotellada como principal fuente de consumo, la demanda se traduce en toneladas de plástico de un solo uso”, advierte Leandro Barrionuevo, cofundador de la firma.
- El Tip: Los plásticos de un solo uso, como las botellas, son los principales desechos que se generan diariamente en el país.
El señalamiento no es menor, es importante recordar que eventos deportivos de gran escala pueden generar miles de botellas desechables en una sola jornada, un volumen que se multiplicará durante los cinco partidos previstos.
Datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indican que en México se generan más de 108 mil toneladas de residuos sólidos urbanos al día, con una proporción relevante de plásticos de un solo uso. A nivel estructural, esto se traduce en millones de toneladas anuales de residuos plásticos, cuya gestión sigue siendo limitada.
- 686 litros de agua se requieren por m2 de construcción
A la par, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales advirtió en su informe 2024-2025 que el agua se ha convertido en un eje crítico de la política ambiental ante el estrés hídrico y la presión sobre las fuentes disponibles.
Sólo una fracción mínima del agua del planeta está disponible para consumo humano, lo que eleva la urgencia de un uso más eficiente.
En este escenario, cada partido no sólo será un espectáculo deportivo, sino también una prueba de estrés para la infraestructura hídrica y el sistema de residuos. “Cada partido del Mundial 2026 convertirá al Estadio Azteca en una máquina de consumo: millones de litros de agua y toneladas de residuos concentrados en sólo unas horas”, advierten los directivos.
- 108 mil toneladas de residuos sólidos se generan en México
ALTERNATIVAS. Frente a este panorama, especialistas coinciden en que el desafío no es sólo garantizar el abasto de agua, sino cambiar el modelo de consumo dentro de los estadios.
Los sistemas de purificación en sitio surgen como una de las principales alternativas. Este esquema permite tratar y distribuir el agua directamente en el punto de consumo, reduciendo la dependencia de botellas y, con ello, la generación de residuos. “La economía circular no es un concepto lejano; es una forma de evitar desperdicios desde el diseño”.
El planteamiento se alinea con estrategias internacionales impulsadas por organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que advierte que los plásticos de un solo uso representan cerca de la mitad de la producción global y constituyen uno de los principales desafíos ambientales.
En México, la ruta también apunta hacia la reducción de residuos y el fortalecimiento de modelos de economía circular, aunque el reto sigue siendo su implementación en espacios de alta concentración como los estadios.
Para los especialistas, el caso del Estadio Banorte pone sobre la mesa un dilema estructural de cómo abastecer de agua a miles de personas sin convertir cada evento en un multiplicador de residuos plásticos.
Es decir, las decisiones que se tomen hoy, marcarán el impacto ambiental del recinto durante décadas. “En un recinto que recibirá a miles de personas por años, los sistemas que se instalen determinarán el impacto de su operación”, añadieron.