La sostenibilidad debe dejar de ser vista como una estrategia que implica costos extras, modificar procesos o cambios en tecnologías, más bien debe percibirse como una inversión en capacidades que fortalezcan la competitividad, fortalezcan la resiliencia y el crecimiento del negocio.
Para Luis Carlos McNish Zapata, director de Operaciones en México de Alianza Team, ésa es la ecuación que debe realizarse: invertir para tener más eficiencia, menores riesgos y capacidad para mantener un negocio en operación.
- El Dato: La compañía desarrolló la herramienta Carbon Index Calculator que funciona con IA para optimizar la huella de carbono de sus productos.

“La sostenibilidad no es un costo. Es una inversión. Es una inversión en capacidades que, si lo miras desde esa perspectiva, fortalece la competitividad, fortalece la resiliencia y fortalece el crecimiento del negocio”, aseguró en entrevista con La Razón.

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La compañía de origen colombiano especializada en ciencia y aplicación de lípidos para la industria de alimentos, destinó en 2025 lo equivalente a 6.1 por ciento de sus ventas en proyectos de investigación y desarrollo, mientras que su inversión en innovación aumentó 354 por ciento respecto a 2024, impulsado por la puesta en marcha de su operación en Estados Unidos, lo anterior, con información de su último reporte de sostenibilidad.
- El Tip: El 92.3% de sus emisiones de alcance 3 corresponde a bienes y servicios adquiridos.
Al cierre de 2025, 85.7 por ciento de la electricidad utilizada por Alianza Team provenía de fuentes renovables, lo que permitió reducir de manera importante las emisiones asociadas a la electricidad que compra.
Para McNish Zapata, una de las diferencias entre considerar la sostenibilidad como un gasto y verla como una inversión son las acciones ambientales, las cuales no sólo buscan disminuir una huella, sino fortalecer la capacidad de la empresa para enfrentar riesgos que pueden afectar su operación.
El directivo explicó que la compañía organiza su estrategia alrededor de tres pilares —Aliados desde el Origen, Potenciamos el Talento y Generadores de Prosperidad— y utiliza la sostenibilidad, la innovación y el talento como palancas para orientar su crecimiento de largo plazo.
En materia ambiental, uno de sus principales ejes es la descarbonización con metas claras hacia 2032 para reducir sus emisiones directas y las generadas a lo largo de su cadena de valor, además de modernizar equipos para disminuir el consumo energético. A esto suma la compra de electricidad renovable certificada, medidas para hacer más eficiente el uso del agua y herramientas tecnológicas para medir la huella ambiental de sus productos.
La estrategia alcanza a sus proveedores, que de acuerdo con el directivo, es un punto relevante para una compañía cuya operación depende de materias primas agrícolas, por ello, a través de su esquema Aliados desde el Origen, evalúa aspectos ambientales y sociales de su cadena, incorpora criterios de trazabilidad y derechos humanos y trabaja para evitar que materias primas como la palma y la soya estén vinculadas con la deforestación e impulsa prácticas de agricultura regenerativa para reducir impactos desde el campo.
“Tenemos programas de reforestación, en Morelia hemos hecho unos muy interesantes, en Barranquilla con el tema de los manglares, en Buga también con esos cuerpos de agua, y su cuidado, entonces trabajamos también con las escuelas y nos vamos vinculando a través de un programa que es muy lindo, que se llama Aliados Somos Más”, explicó.
El componente social completa la estrategia con acciones dirigidas tanto a los trabajadores como a las comunidades donde opera, con el impulso de programas de capacitación, movilidad interna, salud y seguridad laboral, además de proyectos comunitarios relacionados con educación, empleabilidad y emprendimiento.
No obstante, para la compañía que cuenta con operaciones en Colombia, México, Chile y EU, aún existen desafíos importantes que ya se encuentran atendiendo; ejemplo de esto es, en el caso de nuestro país, el estrés hídrico, el cual fue identificado como el principal riesgo climático físico para la compañía, condición que comparte con Chile; en Colombia, en cambio, la principal amenaza es el calor extremo.
La empresa advierte que entre los mayores efectos financieros potenciales de largo plazo se encuentran el aumento de los costos asociados al carbono y posibles cortes de operación por escasez de agua en regiones clave de México y Chile. Para enfrentarlos contempla controles y planes de acción, además de inversiones en eficiencia hídrica y agricultura regenerativa.
A nivel corporativo, durante 2025 el consumo de agua disminuyó 26.4 por ciento respecto al año previo y la recirculación llegó a 22 por ciento del líquido utilizado en los procesos, nivel con el que, de acuerdo con el reporte de la empresa, superó anticipadamente su objetivo corporativo planteado para 2030.
En México, explicó, las medidas de ecoeficiencia incluyen recuperación de condensados y recirculación de agua, además de electricidad renovable certificada.
El directivo sostuvo que una de las claves para enfrentar condiciones distintas entre los países es anticipar las necesidades de la operación y asegurar el suministro antes de crecer. “Mucha de la tecnología se aplica ahí en cómo hacer más con menos, no en consumir más”, señaló.
Sin embargo, para una compañía de alimentos, los retos desde el origen; es decir, se encuentran en las materias primas que adquiere y, por tanto, en las condiciones bajo las cuales trabajan sus proveedores.


