La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso ayer que Canadá se convierta en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea (UE), un estatus hasta ahora inexistente con el que Bruselas busca llevar su relación con Ottawa a un nuevo nivel económico, tecnológico, industrial y de defensa.
Von der Leyen presentó la iniciativa durante su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Parlamento Europeo, en Estrasburgo, en presencia del primer ministro canadiense, Mark Carney, quien fue recibido entre aplausos.
“Querido Mark, he dicho que debemos replantear urgentemente nuestras alianzas. Por eso, me gustaría trabajar contigo para abrir la puerta a que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea”, declaró. Añadió que ambas partes comparten “un océano, unos mismos valores y una misma forma de ver el mundo”.
- El Tip: Donald Trump dijo que la eventual integración de Canadá a la Unión Europea sería un “acto hostil” y aseguró que impondría “serios aranceles” para frenar a Europa.
La presidenta de la Comisión Europea sostuvo que el escenario internacional obliga al bloque a replantear sus alianzas y formar nuevas coaliciones con países afines para fortalecer sus democracias y su capacidad de respuesta.
La funcionaria alemana destacó los vínculos culturales, históricos y personales entre Canadá y Europa, además de la cooperación que mantienen en asuntos que van desde la IA y el cambio climático hasta el Ártico y la geopolítica.
También recordó que Ottawa y Bruselas trabajan juntos en el respaldo a Ucrania, defensa, materias primas y cadenas de suministro. La propuesta busca ir más allá del Acuerdo Económico y Comercial Global, firmado entre Canadá y la UE en 2017 y aplicado de manera provisional.
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Planteó avanzar hacia una “Alianza para el Futuro” que permita crear “un espacio común de prosperidad y seguridad económica”. Según expuso, el comercio de bienes entre ambas partes aumentó 75 por ciento en menos de una década.
El proyecto incluiría una asociación tecnológica, una mayor integración entre las industrias de defensa europea y canadiense y un trabajo conjunto en el Ártico, que la funcionaria propuso convertir en un proyecto emblemático.
“Ésta no es una alianza contra nadie, sino a favor de nuestra fortaleza común”, afirmó Ursula von der Leyen, quien señaló que la intención de Bruselas es llevar los vínculos con Canadá “al máximo nivel posible”.
Por su parte, el primer ministro canadiense respaldó la intención de estrechar la relación. “Ha sido un honor escuchar la intervención de la presidenta Von der Leyen ante el Parlamento Europeo, mientras construimos una alianza más profunda para el futuro”, expresó en redes sociales.
Mark Carney, primer mandatario no europeo en asistir a un discurso sobre el Estado de la Unión, destacó la estabilidad impulsada por el bloque, la movilidad de sus ciudadanos y su mercado común, que, dijo, proporciona a los Veintisiete un mayor peso económico global.
“En un mundo más peligroso y dividido, Canadá está forjando relaciones más sólidas con socios de confianza para construir una mayor autonomía estratégica, resiliencia y soberanía”, explicó la oficina del mandatario.
La propuesta surge en medio de fricciones que tanto Ottawa como Bruselas mantienen con la administración Trump, por diferencias al multilateralismo.
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