LA ECONOMÍA mexicana moderará su ritmo de expansión durante el tercer trimestre del año, después del repunte observado entre abril y junio, en medio de un entorno internacional que mantiene presiones sobre los mercados financieros y que podría limitar el crecimiento, advirtió el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero (CESF).
En su balance de riesgos, el organismo — integrado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el Banco de México (Banxico) y los principales reguladores financieros—, señaló que hacia adelante se prevé que prevalezcan condiciones de holgura en la economía nacional, mientras que la incertidumbre proveniente del exterior continuará como un factor de riesgo para la actividad económica.
El organismo refirió que desde la última reunión del Consejo, el peso llegó a registrar una apreciación superior a 3.0 por ciento frente al dólar hasta principios de septiembre; sin embargo, el posterior fortalecimiento de la divisa estadounidense revirtió el movimiento y llevó a la moneda nacional a acumular una depreciación superior a 5.0 por ciento en el periodo.

Hogares pequeños retan al mercado de la vivienda
A ello se sumó un incremento de las tasas de interés de los valores gubernamentales en todos sus plazos, particularmente en la parte larga de la curva, mientras que los principales índices bursátiles acumularon pérdidas cercanas a 2.5 por ciento.
Así, el CESF explicó que los mercados globales han mostrado episodios de volatilidad y una elevada sensibilidad al entorno geopolítico, principalmente por el conflicto en Oriente Medio. Ante esto, las condiciones financieras internacionales se han restringido marginalmente desde su reunión anterior.
- 5 Por ciento de depreciación acumuló el peso
Entre los principales riesgos identificó una posible intensificación o prolongación de las tensiones geopolíticas y comerciales, cambios inesperados en las perspectivas de política monetaria de las principales economías y eventuales correcciones en las valuaciones de algunos activos financieros.
Advirtió que, de materializarse, estos factores podrían tener efectos sobre la actividad económica, la inversión y los flujos internacionales de bienes y servicios.
Pese al escenario de mayor incertidumbre, el CESF sostuvo que el sistema financiero conserva una posición sólida y resiliente, con capacidad para absorber choques adversos.


