El fantasma de Paulette

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Foto: larazondemexico

Hay investigaciones criminales que pesan como una losa. El caso de la muerte de Paulette Gebara Farah puede ser una de ellas.

La desaparición de Paulette y luego el descubrimiento del cadáver generaron un impacto en la sociedad pocas veces visto. La víctima, una niña pequeña de cuatro años, despertó una solidaridad inmediata.

Los primeros reportes de las autoridades apuntaban a un asesinato, que luego resultó un accidente.

El viernes el procurador del Estado de México, Alberto Bazbaz, anunció la conclusión de la indagatoria y dio por cerrado el caso al afirmar que Paulette Gebara murió por un lamentable accidente, que siempre estuvo en su cuarto (tardaron nueve días en descubrir el cuerpo) y que no hay responsable alguno de esta tragedia.

Pocas veces he visto una respuesta tan generalizada de incredulidad ante una investigación policial. La resolución del asunto pegó en la confianza de muchos sectores de la sociedad.

Es difícil pensar que las autoridades no cuenten con los respaldos periciales para sus afirmaciones. Sería muy irresponsable. Creo, por ello, que sería importante que los difundieran.

Ayudaría mucho conocer la averiguación de la Procuraduría mexiquense, los estudios técnicos de la PGR y los reportes de campo del FBI, si es que los hubo.

La historia da recetas para enfrentar los momentos de incredulidad pública y todas ellas tienen que ver con la transparencia.

Las conclusiones sobre los homicidios de Luis Donaldo Colosio y del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo requirieron de esfuerzos titánicos para establecer con claridad, ante la sociedad, lo que ocurrió. Miles y miles de folios fueron integrados en este empeño.

En el caso de la muerte de la indígena Ernestina Ascencio, en Zongolica, Veracruz, la CNDH realizó un gran trabajo para desmontar toda una andanada de fantasías que se construyeron alrededor de ese lamentable episodio.

En todos estos casos se lograron proporcionar elementos de juicio a los interesados en estos temas.

Salir al paso de las críticas le puede servir al procurador Bazbaz no sólo para defender su trabajo, sino para cimentar una relación de confianza con la ciudadanía.

Lo otro sería cerrar los ojos a un claro y justo reclamo de la gente. Al final del día lo que está bajo la lupa es cómo se realizan las investigaciones policiales en nuestro país.

Los expedientes se cierran en las oficinas de los fiscales o en los juzgados. Pero con la opinión pública también se tiene que realizar una labor de convencimiento, sobre todo cuando se cree contar con la razón.

Bazbaz debe aclarar cualquier duda, lo merece la procuración de justicia y, sobre todo, la memoria de Paulette Gebara Farah.

Con esto ganará la justicia, no nos quepa la menor duda.

julian.andrade@3.80.3.65

Twitter: @jandradej

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