La detención de La Barbie es el mayor golpe contra el narcotráfico desde la del Chapo Guzmán durante el gobierno de Carlos Salinas. No sólo por el arresto, sino porque fue capturado vivo, en absoluto respeto a sus derechos humanos.
Entonces valdría sorbete cómo fue apresado. Aun así, la SSP federal, con proverbial inclinación a la exageración, informó que se debió a un engranaje de inteligencia que funcionó como relojito suizo.
Claro que sobre La Barbie se registraba una constante labor de espionaje, como también alrededor de otros capos que siguen libres.
Sin embargo, La Barbie cayó por rebasar sin precaución una patrulla de la SSP, según el parte de su detención (PF/DA/CICTA/418/2010), obtenido por el reportero de La Razón, Carlos Jiménez.
Pero la información oficial fue otra: se sabía que llegaría a su casa; los agentes vieron llegar tres vehículos (Focus 2002, Malibú 2008 y Cruze 2010) y, como estaban enterados de que en el Cruze viajaba el narcotraficante, esperaron a que bajara y lo detuvieron.
Quizá a la SSP le pareció poco atractiva la forma de aprehender a uno de los delincuentes más buscados del mundo: lo mismo pensó cuando realizó un montaje para que las televisoras grabaran la “captura” de Florence Cassez.
La francesa había sido detenida un día antes con base en contundentes pruebas que la vinculaban a una banda de secuestradores. Pero la puesta en escena de su captura manchó para siempre el caso, sembrando la duda sobre su culpabilidad, y dañó las relaciones diplomáticas con Francia.
Colorear tales acciones resulta un recurso insustancial que no beneficia a nuestras corporaciones policiacas, y exacerba la radical desconfianza de la sociedad en la autoridad.
Por eso el mexicano no cree nada. Le sucedió al fiscal Montes con su teoría de un solo tirador en el caso Colosio, al procurador Carpizo con la confusión de narcos que provocó el asesinato del cardenal Posadas, al gobernador Peña Nieto con el cuerpo que nadie vio de la niña Paulette…
Ya lo explicó Octavio Paz: “El horror a la verdad es ya una costumbre entre nosotros. Se dice con frecuencia que México es un país nihilista y escéptico; en efecto, el mexicano común acostumbra desconfiar de todo, ¡tantas veces lo han engañado!”
Porque la SSP tiene razón en que realizaba labores de inteligencia sobre La Barbie. Pero la verdad es que éste cayó por un incidente de tránsito y los agentes ni sabían quién era:
“Del Cruze descendió una persona del sexo masculino, playera tipo polo de color verde y pantalón de mezclilla color azul, de tez blanca. Ahora sabemos se trata de Édgar Valdez Villarreal, alias La Barbie mismo que fue registrado y asegurado…”
Para qué colorear, pues.
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No es una entrega cualquiera
