Noruega ya no será el país más seguro

Columna invitada

Por Stine Moller Nilsen *

Para los noruegos el ataque terrorista que sacudió su nación el viernes, y que en dos actos horrorosos le costó la vida a por lo menos 76 personas, hubiera podido significar el comienzo de una nueva era de inseguridad en la historia del país, que año tras año es considerado por la ONU uno de los mejores lugares para vivir en el mundo.

Pero en los días posteriores a aquel viernes negro, el pueblo noruego ha asombrado al mundo con su mensaje enfocado en la paz, la superación, la fraternidad y el amor.

Sorprendentemente para observadores internacionales, a pesar del pánico y el caos que inevitablemente surgió en la estela de los ataques, la primera reacción de la gente no fue de agresión, sino de determinación y apoyo a la capital y a la gente afectada. Cuando el Primer Ministro se dirigió a la nación la noche de los sucesos, ilustró muy bien el sentimiento del país. Mientras en 2001 el mensaje de George W. Bush a los culpables del atentado fue “we’ll hunt you down” (los vamos a cazar); diez años después Jens Stoltenberg expresó: “vamos a contestar los actos de terrorismo con más democracia”.

La pregunta que se hizo la prensa noruega en las horas posteriores al atentado fue: ¿Qué va a cambiar para los noruegos a partir de este día? La respuesta tres días después es “todo” y “nada”. La matanza les quitó a los noruegos su ingenuidad, su inocencia, su seguridad de que en tierra noruega no pasa nada grave o peligroso. Una generación entera de políticos noruegos ahora tendrá que crecer sin algunos de sus mejores cuadros, porque éstos murieron a manos de un hombre que no estaba de acuerdo con sus ideas. Pero el pueblo noruego está decidido a seguir viviendo su vida en paz y libertad.

El asesino resultó ser un idealista de extrema derecha radical. Su intención era asustar a los noruegos con el terrorismo y después difundir su mensaje de odio y antimulticulturalismo desde su cautividad; lo que no previó es que no estamos interesados en escuchar lo que tiene que decir.

La noche del lunes salieron cientos de miles de noruegos a las calles por todo el país, armados con antorchas y flores. En Oslo, la programada marcha de rosas tuvo que ser cancelada: las calles estaban tan llenas de gente, que una marcha hubiera sido imposible. En lugar de marchar, la gente pasó horas parada en la lluvia, conmemorando a las víctimas. La intensidad del momento fue expresada por el príncipe Haakon Magnus: “Esta noche las calles están llenas de amor. Hemos decidido contestar crueldad con cercanía. Hemos decidido enfrentar odio con solidaridad”.

* Stine Moller Nilsen es economista por la Universidad de Oslo. Ha sido dirigente en Oslo de Unge Venstre, el ala joven del partido liberal noruego y ha trabajado en las principales organizaciones estudiantiles de su país.

Temas:
TE RECOMENDAMOS:

Google Reviews